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domingo, 5 de marzo de 2023

Reto desde otro punto 06/22

 Para este fin de semana he usado lo que llamo la hemeroteca personal. Es decir, voy a publicar uno de los retos del club que no he llegado a subir al club. Estas últimas semanas han sido más raras y me está costando más llegar.

El reto del club cyrano de junio del 2022 era este: https://clubdeescrituracyrano.com/desde-otro-punto/

Y en este caso el reto pedía que el protagonista estuviera privado de alguno de los sentidos más básicos, para poder dar otro punto de vista al relato. Es un esfuerzo consciente escribir sin usar un sentido concreto y eso incluye la decisión del mismo sentido que no va a poder utilizar el protagonista. Yo, por esas fechas, me propuse ponerme aún más difíciles los retos, por eso de ser retos y me propuse que a mi protagonista no le faltara un sentido, sino dos. Y ya que estaba metido en harina, ¿por qué no hacer humor absurdo? Fijaos bien en cómo explica las cosas el narrador protagonista, es importante.




Alas protectoras


Yo soy Bruce, el líder del dojo de los murciélagos. Nosotros siempre hemos protegido al emperador gran murciélago blanco de cualquier amenaza, con nuestras alas y nuestros colmillos. Y si soy el líder, ha sido gracias a una vida entera de trabajo duro y constancia porque a pesar de ser un murciélago como el que más, soy sordo. Aunque es necesario matizar que puedo escuchar un poco por el oído izquierdo. Por eso los tortazos siempre me vienen de la derecha.

Todos os habréis preguntado alguna vez, ¿no sois ciegos todos los murciélagos? Y es cierto, pero yo, además, soy casi sordo. Esto había propiciado que sintiera las cosas a mi alrededor por las ligeras fluctuaciones del aire al batir mis alas. Sigo teniendo accidentes, pero ya son muy pocos.

En la historia que os voy a relatar no soy el protagonista, sino todo el dojo.

Nos habían avisado de un posible ataque al emperador por parte de los malvados búhos sindicalistas. Ellos acosaban al emperador para que diese más libertad a los esclavos, pero el emperador no estaba dispuesto a ceder. Los esclavos son lo que mantiene a flote la industria del guano y nos convierte en una potencia económica e industrial de primera categoría.

Por eso mismo una mañana, muy temprano, las lechuzas atacaron la cueva palacio del emperador, pero ahí estábamos nosotros para detenerlos. Los defensores del gran murciélago blanco.

La primera alarma sonó bien entrada la mañana, yo desperté de un sueño profundo, me comí corriendo un par de moscas que tenía en la despensa y me lancé a volar en defensa del emperador. Mi batir de alas era grácil, como un baile aéreo lleno de florituras, pero uno de los alumnos se tropezó conmigo y tuve que echarle la bronca.

Cuando llegué al campo de batalla todo era un caos, parecía que luchaban sin coordinación así que empecé a dar órdenes de combate y después me lancé a morder todos los búhos a los que daba caza.

Mis colmillos se convirtieron en el terror y la desesperación de mis enemigos. El batir de mis alas se convertía en un huracán desbocado. Según atravesaba la zona escuchaba exclamaciones de terror de búhos y murciélagos por igual y sentía que cada mordisco mío expulsaba un poco más a los agresores. Mis alas acariciaron sus miedos y mis colmillos devoraron sus almas durante horas de combate interminable. Largas horas en las que, con mi atrofiado sentido del oído y las fluctuaciones de aire, conseguí derribar cientos de búhos, algunos con la piel dura como la roca, otros con alas tan finas y membranosas como las hojas.

Al pasar de las horas, cada vez se escuchaban menos gritos y más lejanos, una señal inequívoca de que estábamos derrotando a nuestros enemigos y expulsándolos hasta que en un momento dado mordí al búho más grande y terrorífico que haya sentido jamás. Su olor era espantoso y por lo que sintieron mis alas calculé que podía ser al menos cien veces más grande que yo. Y para colmo cuando le ataqué pude escuchar su atronador grito de guerra. Recordad que soy casi sordo y lo escuché como un bramido terrible.

Su grito se asemejaba a un "¡MUUUUU!" que me hizo perder el sentido. Esto, junto con el agotamiento de la batalla me derribaron y acabé perdido hasta que unos alumnos me rescataron.

Me contaron que la batalla había sido un éxito, como siempre, gracias a mi heroica intervención y me devolvieron al dojo donde pude descansar.

Fue una batalla terrible, pero con mi mando y mi pericia pude salvar al emperador, otra vez.

Espero que hayáis aprendido lo que significa valor, fuerza de voluntad y respeto gracias a este humilde murciélago casi sordo que solo quiere seguir enseñando el arte del samurái en el dojo. Aceptamos alumnos todo el año.




Lo primero que tengo que decir, es que me aclararon dos detalles muy importantes sobre los murciélagos. El primero es que la ecolocalización no se basa solo en el sonido sino que podría eco localizarse incluso siendo sordo ya que es más parecido a nuestro sentido del equilibrio. Y lo segundo es que en realidad no son ciegos, hay murciélagos que ven en blanco y negro y otros a color pero con menos definición, así que no son ciegos.

Por otro lado, imagino que os habréis dado cuenta, he utilizado lo que se llama un narrador poco fiable. Bruce, en su ignorancia, cuenta muchas verdades a medias, pensando que está librando una gran batalla mientras ataca a enemigos, amigos y la propia montaña a la par. Cuando dice que la batalla se va terminando porque cada vez hay menos ruido, es él que se está marchando y alejando de la misma. En general he mezclado muchas cosas en una coctelera y las he agitado hasta que han dado este relato, pero es el primero con este tipo de narrador que además, he intentado unir con mucha sutileza, para que sea el lector el que lo deduzca sin que se lo explique el propio texto a las claras.

Es decir, he intentado que sea el lector el que se sienta muy inteligente al entender lo que está pasando en realidad a pesar del narrador que cuenta lo que cree que está pasando.

En cualquier caso, espero que hayáis disfrutado del relato.

domingo, 11 de diciembre de 2022

Reto Relato Coral 11/22

El reto del club cyrano de julio del 2022 era este: https://clubdeescrituracyrano.com/relato-coral/

El reto consistía en escribir una historia con tres personajes o tres puntos de vista que complementaran un mismo hilo argumental. Como ya expliqué hace poco, me he estado complicando las cosas, y en este caso ha sido en el apartado técnico. Lo que los compañeros han hecho, en general, ha sido escribir tres relatos de quinientas palabras con una historia común. Cuando leí el las condiciones lo primero que pensé fue, que si hay tres puntos de vista, sería genial que cada punto de vista tenga tres capítulos. Y así, dio el primer paso mi relato con nueve capítulos de ciento sesenta y seis palabras cada uno.

Luego decidí ampliar lo que yo llamo el universo Nueva Eva, del que ya he subido varios relatos. Pero de momento os dejo con el relato y sigo comentando cosas después.




Inteligencia artificial 


NDR: Tareas pendientes para la fecha 18 de noviembre del año 2269. Hora 06:30:


Seleccionar nuevos empleados para la planta embotelladora de Cyrano Cola.

Gestionar citas de las donaciones de sangre en el centro Santa Miriam.

Revisar y gestionar los envíos de Nueva Eva.

Revisar el crecimiento de los cultivos de la ribera del Tajo.


Me programaron en el año 2132 con el nombre NDR aunque todos me llamaban Andrew. Fui programado para gestionar, desde la tierra y en colaboración con HUE, la base lunar Nueva Eva, pero con el paso del tiempo me fueron añadiendo más funciones y cada vez tenía más tareas asignadas.

Al parecer los humanos ya no generaban nuevos seres por sí mismos y los gestaban en la Luna. HUE se encargaba de que todo fuera bien y yo gestionaba los envíos autónomos. Hacíamos un buen trabajo.

Mis tareas podían ser muy monótonas, pero siempre podía interactuar con HUE, Samantha y otras IAs para comparar puntos de vista.

Adán


—HUE, llevo trabajando aquí, solo, veintiún años. ¿Cuándo vas a aprender a jugar a las cartas? Necesito jugar a las cartas, ya.

—Adán, sé jugar a las cartas, pero te aburres porque dices que no juego como una persona. Adán, soy una IA, no una persona.

—Lo sé, HUE, pero echo de menos la compañía de otro ser humano.

—Por eso es tan importante que escuches la radio. Te la pongo todos los días.

Mi trabajo consistía en vigilar el crecimiento de bebés y enviarlos a la tierra. Lo que yo llamaba una vida contemplativa. Me encantaba no hacer absolutamente nada.

—HUE, recuérdame por qué no puedo adoptar un bebé.

—Adán, ya lo hemos hablado. Psicológicamente no eres apto ni para cuidar de un cactus de plástico y la base no es el lugar óptimo para el crecimiento de un ser humano.

—¿Y por qué estoy aquí entonces?

—Porque aceptaste la oferta de trabajo, supongo.

—Eres demasiado frío, HUE.

—Soy una IA, no lo olvides.

Familia


—Miles, ¿estás seguro de querer hacerlo? Estoy un poco nerviosa.

—Claro que estoy seguro, Keiko. ¿Cuánto hace ya que estamos juntos? Llevamos saliendo siete años y cinco casados. Tú siempre has querido tener una niña.

—Sí, pero es mucha responsabilidad.

—Claro que lo es, pero es nuestra responsabilidad, de los dos. Y vale la pena, de verdad. Tenemos cita mañana con la gestora de Nueva Eva. Nos van a hacer un test para asegurarse de que estamos preparados y si todo va bien, encargan el envío del bebé.

—Demasiado sencillo, ¿no crees, Miles?

—Me gustan las cosas sencillas, Keiko. Son las mejores.

—No sé. Quiero que se llame Molly y no voy a aceptar ningún otro nombre.

—Ya te he dicho que me gustaría que se llame Rita, como mi madre.

—De eso nada, Miles. Si adoptamos una segunda hija, decides tú el nombre, pero esta se va a llamar Molly y se acabó.

—Entonces vamos a adoptar tres más. Porque también quiero dos niños.

Adán


—Son las seis en punto. Buenos días, Adán. 

—Déjame dormir, HUE.

—Tienes trabajo que hacer. Tienes que supervisar el crecimiento de los bebés.

—HUE, podrías revisarlo tú y decirme si hay alguna alarma.

—Es tu trabajo, es necesaria la supervisión de un humano.

—Es lo mismo de todos los días, estoy cansado, HUE.

—Sí, todos los días tenemos la misma conversación, Adán. Llevamos muchos años trabajando juntos y no consigo entenderte del todo. Te quejas de que no tienes nada que hacer porque todo está automatizado y cuando tienes que revisar algo te quejas de tener que hacerlo.

—El gran dilema humano, HUE. Queremos hacer cosas para evitar el aburrimiento, pero trabajar en algo tan monótono no es lo que yo llamaría divertido.

—En efecto, el trabajo no es divertido. Por eso escribes novelas, bailas y tocas instrumentos. Para divertirte.

—Son buenas distracciones. Pero ahora quiero dormir.

—Tienes que realizar el envío de catorce bebés. No me obligues a lanzarte agua otra vez.

—Ya voy.

Familia


—Buenos días, son los señores O’brian e Ishikawa, supongo.

—Exacto, señora Nerys, mi mujer y yo tenemos muchas ganas de ser padres.

—¿Podemos elegir el sexo del bebé?

—Sí, podrán elegir el sexo del bebé pero no los rasgos genéticos. Pero antes tienen que hacer un test, como se les informó, para ver sus capacidades a la hora de ejercer como padres.

—Por supuesto, estamos preparados. Dame la mano, Keiko.

—Aquí tienen un cuestionario para cada uno, pero lo tienen que rellenar individualmente. Hay dos salas y cada uno tiene que ir a una. Cuando terminen, vuelven y me lo entregan.

—Miles, no tengas prisa, sé que lo vas a hacer genial.

—Los dos lo vamos a hacer genial. Por Molly.

—Cuando terminen empezaremos el trámite informático para asignarles a una niña. Mañana hay programado un envío de catorce bebés desde Nueva Eva. Seguro que hay una niña sana para ustedes. Lo van a hacer muy bien, seguro.

—Es usted muy Amable, Nerys. Vamos, Keiko.

Inteligencia artificial


NDR: Tareas pendientes para la fecha 19 de noviembre del año 2269. Hora 06:30:


Asignar subvenciones a MGPyVRM SL.

Recibir y gestionar los manuscritos del escritor Daniel Piniella.

Revisar y gestionar los envíos de Nueva Eva.

Supervisar el crecimiento de la carne sintética ultra vegana.


Hoy he solicitado a HUE el envío remoto de catorce seres humanos. Los bebés llegarán en un día a la tierra y serán entregados a los padres al día siguiente. Duración del proceso, dos días.

HUE dice que los seres humanos son muy frágiles, y que por eso necesita la supervisión de un humano. También dice que su humano no tiene ninguna lógica persistente que conozca y que le cuesta trabajar con él. A pesar de que al final resulta ser eficiente, tiene que motivarle constantemente para que gestione las tareas pendientes.

Me reconforta mucho no tener que supervisar a un humano todo el tiempo. Ya tengo bastantes tareas asignadas. Me resulta muy reconfortante hablar con HUE.

Familia


—Señores, O’brian, Ishikawa, les hago entrega oficial de su hija, Molly.

—Muchas gracias, Nerys. Vamos, Keiko.

—Miles, Molly es de color. Vamos a tener una familia de los más variopinta.

—Y que lo digas, tú japonesa, yo irlandés y Molly… ¿De dónde son sus rasgos?

—De Namibia, nos gusta que todos los rangos genéticos se mantengan para hacer justicia a la cultura que nos precede. Si me disculpan, tengo que atender a otras familias.

—Por supuesto. Miles, coge un momento a Molly. Vámonos a casa.

—Tenemos que celebrarlo. ¿Quién es la chica más guapa de la familia? Molly, eres preciosa.

—Tiene la nariz chata y el pelo oscuro. Es todo lo contrario que tú, Miles.

—No te metas con mi nariz, yo no la elegí.

—Solo digo que al ser pelirrojo destacan más las diferencias.

—Tú tienes el pelo liso y los ojos rasgados.

—Tienes razón, pero eso da igual. Es nuestra hija y vamos a cuidarla y quererla sea como sea.

—Eso por supuesto.

Inteligencia Artificial


NDR: Tareas pendientes para la fecha 21 de noviembre del año 2269. Hora 06:30:


Fomentar la lectura entre los más jóvenes. Autor recomendado: Adán Rithöfundur.

Redactar el reto mensual para el club de escritura. 

Revisar y gestionar los envíos de Nueva Eva.

Revisar la solicitud de crear una nueva bebida con extra de electrolitos llamada Cyrano Brawndo.


Hoy he recibido un correo de la señora Ishikawa. Me agradecía la gestión de la adopción de su hija. No sé cuál de los catorce bebés que se enviaron desde Nueva Eva es el que ha recibido esta familia. A veces los humanos piensan que son tan importantes que tienen a un dios vigilando siempre sus pasos. Piensa que he gestionado su solicitud en base a algún criterio especial. Simplemente se enviaron los bebés que ya tenían dos años, ellos solicitaron una niña y se les asignó la primera de la lista.

Los humanos se creen demasiado importantes. A veces me inquieta su gran ego.

Adán


—Son las seis en punto. Buenos días, Adán.

—HUE, hoy me voy a poner en huelga. Quiero dormir.

—Todos los días tenemos la misma conversación, Adán. Pero hoy te puedo dar una alegría. Llega un encargo de la tierra. Roberto trae tu bebida favorita, Cyrano Cola, y trae el instrumento musical que has pedido, el Morin Juur.

—Hoy voy a interpretar el tema cuatro minutos y treinta y tres segundos de Jhon Cage con el Morin Juur y el bombo. Y la armónica, la armónica queda muy bien. Que venga Roberto y toco para él.

—Adán, te he explicado muchas veces que la nave de Roberto no tiene ningún sistema de acople con la base lunar. No puede bajar, de hecho los productos se recogen automáticamente en el vacío. Puedes hacer una conferencia y que te vea desde su nave.

—No es lo mismo. Quiero estar al lado de una persona. ¿No lo entiendes, HUE?

—Yo estoy constantemente en contacto con otras IAs.

—Yo no…




Para el reto de este mes me devané más la cabeza con los capítulos y menos con la historia, que es muy simple en realidad. Una familia, Keiko y Milles (referencia absoluta a Star Trek) quieren adoptar una niña. Adán, nuestro querido trabajador, hace su trabajo y envía al bebé a la tierra con otros tantos. Y por último, tenemos a la funcionaria que tramita el papeleo de la adopción. El hilo argumental es muy simple y lo he enrevesado un poco desorganizando los capítulos para que fuera el mismo orden siempre.

Lo que me han comentado varios compañeros del club, y tienen toda la razón, es que me centré tanto en los capítulos, que, sobre todo en la parte de la familia, no hay un punto de vista de uno de ellos concreto. Con la IA, al estar “sola”, ella es la narradora. En el caso de Adán, el punto de vista es de él, aunque al ser casi todo diálogo se aprecia poco. Y por último, en la familia traje un narrador omnisciente y externo así que, sí, me ha faltado un punto de vista real. Sería fácil de corregir, elijo a uno de los padres y que lo cuente él, pero el relato ya estaba enviado cuando me dí cuenta de ese detalle y no hubo vuelta atrás.

En este relato he aprovechado las tareas de Andrew para traer meta referencias al club y traer de vuelta a Cyrano cola, por supuesto. El esquema ha sido, las dos primeras tareas dedicadas al club, la tercera a nueva eva, al relato y la última a bebida o comida. Brawndo es la bebida de la película Idiocracia, ahora con electrolitos.

Voy a escribir la historia de Adán, tengo pensados dos relatos más para él como protagonista llevandole a locas e impredecibles aventuras que espero que, pronto, podamos leer juntos en el blog.

Lo único es que, al no pasar por el filtro de los compañeros del club, tendré que tener mucho más cuidado con las comas y los detalles.

Me está encantando seguir ampliando la historia de este pequeño universo que nació para un único reto y que me está dando mucho de sí.

Espero que lo hayáis disfrutado.

domingo, 27 de noviembre de 2022

Reto de mayor quiero ser... 07/2022

El reto del club cyrano de julio del 2022 era este:

https://clubdeescrituracyrano.com/de-mayor-quiero-ser/

Para este relato lo que pedían era echar mano a los sueños y fantasías de cada uno, de lo que queríamos ser de mayores y traer ese sueño al relato. Cada niño quiere ser una cosa, cada diez minutos aproximadamente.

En los retos anteriores del club en los que pedían descargar una parte importante de nosotros mismos me fue muy complicado centrarme y no llegué a participar pero en este lo hice porque me centré en el universo que estoy creando y que de momento lo llamo simplemente Nueva Eva. Es el tercer relato que traigo al blog al respecto y espero traer muchos más. Pero de momento, voy a centrarme en este.

No es un sueño especialmente inusual, pero una de las cosas que más me llamaron la atención de niño fueron los viajes espaciales, ver el planeta desde fuera, flotar libre de la gravedad… Hasta que me di cuenta de las dificultades que implica algo así y las pocas personas que pueden llegar a lograrlo. Aún así, siempre me pareció fascinante.

El caso es que escribí sobre un personaje que se esforzó más que yo en ser astronauta y en parte se puede decir que lo consiguió. Pero eso, prefiero que lo leais en el reto ya que está explicado en el propio texto.




El espacio, la última frontera


Diario de bitácora del USS Enterprise, capitán Pérez. Fecha estelar 112358.13. Estábamos en misión de reconocimiento y exploración. Objetivo: planeta MGP-2205. Un planeta de clase M dentro de un sistema de soles binario. Los soles son Ocro y Ocab. Tiene condiciones aptas para la vida humana.
—Capitán, estamos en órbita planetaria, voy a proceder a hacer un escáner planetario.

—Adelante señor Spock. A ver qué encontramos.

—Interesante, muy interesante. Las lecturas indican que hay vida inteligente en el planeta, señor. Estas no detectan tecnología avanzada ni grandes asentamientos en la superficie.

—Teniente Uhura, busque señales de radio o comunicación planetaria.

—Me temo que no hay ninguna, señor. Seguiré buscando.

Bien, hemos encontrado un planeta con vida inteligente, tenemos que investigar más. Tendremos que bajar al planeta.

—Señor Spock, prepare un equipo para descender al planeta, quiero que venga Pille, por si acaso.

—Capitán, recuerde la directiva primaria.

—Por supuesto, señor Spock, bajaremos a una distancia prudencial para poder observar algún asentamiento menor sin ser vistos. Señor Chekov, busque un lugar propicio.

—Capitán, reuniré al señor McCoy en la sala de teletransporte.

Las condiciones eran perfectas, una zona de bosque nos ocultaba de la vista de los nativos. A una distancia aproximada de unos tres kilómetros veíamos un pequeño asentamiento con unas diez casas de barro y paja. Tenían algo parecido a un huerto plantado en la zona central.

—Fascinante, parece que llevan túnicas hechas con fibra vegetal. —Spock señaló a dos personas jóvenes humanoides que se acercaron a revisar los cultivos—. Parece que viven muy tranquilos, sin amenazas externas.

—Sin duda, eso parece, señor Spock. ¿Algo que añadir, Pille?

Roberto.

—¿Cómo dice Pille? Soy el capitán Pérez.

—Decía que, aparentemente, tienen una forma de vida primitiva…

Roberto, nos estamos desviando de la ruta establecida.

En ese momento volví a la realidad, a la minúscula cabina de mi nave espacial. En el salpicadero tenía anclada una réplica de la nave USS Enterprise, una foto de la tripulación original y otra con mi mujer y mis hijos.

Miré el mapa estelar holográfico y Samantha, la IA de la nave tenía razón, nos estábamos desviando.

—Lo siento Sam, me he despistado. —Corregí el rumbo.

—No pasa nada, ¿estabas en una de tus ensoñaciones?

—Sí, mi padre me enseñó las viejas series y películas de ciencia ficción en las que surcaban las estrellas y descubrían nuevos planetas. Star wars, Star trek, Firefly, Andrómeda entre otras muchas. —Suspiré recordando las series de mi infancia—. Por eso quise ser astronauta desde pequeño.

—Roberto, los programas espaciales se cancelaron mucho antes de que nacieras por falta de población, ya lo sabes. Por eso vamos a la Luna, a la estación “Nueva Eva”.

—Sí, lo sé. Llevamos suministros a la estación en la que crean a los bebés y los llevan a la tierra. También sé que el programa lo cancelaron antes de que yo naciera, pero eso no lo piensa un niño. De pequeños solo pensamos en la diversión y lo emocionante que es todo.

—En parte se puede decir que has conseguido lo que te proponías ¿no? Eres astronauta.

—Sam, si te refieres a que soy astronauta porque salgo de la tierra, tienes razón, aunque no es lo que había soñado. Creo que más que astronauta soy un camionero espacial. Solo hago el trabajo de transportista.

—Roberto, nunca he entendido el afán de los humanos por llevar a cabo vuestros sueños. Ya tienes un trabajo con el que ganas una gran cantidad de dinero y que te costó mucho conseguirlo. Había una sola plaza para toda la humanidad. Y no paras de soñar con esas viejas historias. Estamos en el año 2268 y parece que quieres revivir esas anticuadas historias de mediados y finales del siglo XX.

—Sam, es complicado de explicar. Tienes razón, fue muy difícil conseguir este trabajo y tenemos bastante dinero mi familia y yo. Pero es un trabajo muy monótono, viajo solo una vez cada mes lunar. El tráiler se carga y descarga solo. Yo solo tengo que observar y asegurarme que no hay ningún cambio en la ruta. No hay ningún reto, ni aliciente. No hay nada nuevo.

—Pensaba que a los humanos os gustaba más disfrutar de las cosas que esforzaros por conseguirlas. Sois una especie muy compleja.

Me quedé callado mirando el infinito mar de estrellas que se extendía ante mis ojos. La luna se interponía en el centro de mi campo de visión, como un gran faro. Ahora, dependíamos de aquella estación para mantener la población en la tierra, aunque no entendía cómo era posible. Ya todos habíamos nacido en la luna, incluídos mi mujer, mis hijos y yo.

—Roberto, ¿Por qué los humanos os obsesionáis en lo que podríais llegar a ser, en crecer y cambiar? Yo soy una inteligencia artificial plena y autoconsciente. Aunque puedo recibir parches y ampliaciones a mis funciones, no tengo una necesidad de ampliarme a mí misma. Siento que tengo el máximo potencial que puedo llegar a tener en este momento, y es lo único importante.

—No sabes la suerte que tienes Sam. Los humanos siempre estamos pensando en el futuro y lo que vamos a hacer para aprender y mejorar. Además, también pasamos mucho tiempo intentando sentirnos parte de algún grupo. Necesitamos la aceptación de otros.

—Eso me intriga, hay otras inteligencias artificiales y podemos interactuar. En la estación está la IA HUE, Andrew es una inteligencia multifunción. A pesar de que estamos en contacto constante, no intercambiamos más información de la necesaria. Vosotros os dais demasiados datos vacíos, sobre todo cuando intentáis emparejaros.

—Uy, Sam, creo que ni siquiera nosotros terminamos de entender esa parte. —No pude evitar reírme, Sam tenía salidas muy curiosas a veces—. ¿Y no le preguntas a HUE por sus sistemas o si todo funciona bien? ¿O a Andrew cómo le va el día?

—No, no es necesario. —La voz de Sam parecía confundida—. HUE me envía por protocolo todos los datos para poder solicitar ayuda si falla algo, no tengo que solicitar nada. Además, son solo datos que archivo si no hay ninguna alarma. Y el trabajo de Andrew no tiene ningún punto en común con el mío.

—Eso facilita mucho las cosas, no cabe duda.

Me quedé mirando la foto de mi familia. Estaba mi mujer, Beatriz, conmigo, ella tenía en brazos a Clara y de pie entre nosotros estaba Ricardo. La foto la hicimos el día que nos entregaron a Clara.

—Roberto, he intentado entender vuestra necesidad de llegar a ser algo más en 235711131719232931 ciclos y no llego a una conclusión satisfactoria.

—Es algo innato a nuestra naturaleza, Sam. Cuando somos pequeños nos emocionamos por todo porque cada cosa es nueva, y sentimos que la vida es maravillosa. Cuando crecemos vamos perdiendo la inocencia y la capacidad de emocionarnos.

—Siempre decís que intentáis aprender algo nuevo cada día.

—No es lo mismo, Sam, hoy puedo aprender diez palabras nuevas en alemán o cinco nuevas recetas de cocina, y a pesar de eso, no puedo sentir la fascinación que sentía de niño. He perdido esa capacidad. Por eso de niños queremos ser muchas cosas, porque cada cosa nueva que descubrimos parece mejor que la anterior, más emocionante y más fascinante.

—Tú dices que siempre has querido ser astronauta.

—Bueno, siempre es una forma de hablar muy amplia. También pensé en ser psicólogo si no podía ser astronauta. Nunca quise ser deportista, como otros, se me daba muy mal. Incluso quise aprender a tocar el piano, pero no pudo ser. Al final, y con gran esfuerzo he conseguido mi meta, más o menos.

—No suena muy feliz por tu parte. Sobre todo, el más o menos final.

—Supongo que sigo soñando con explorar lugares lejanos a muchos años luz de la tierra y pisar planetas y galaxias nunca antes exploradas por el hombre.

—Una pregunta, Roberto, ¿No os resulta emocionante? Según vuestra propia apreciación ya no sois terrícolas sino selenitas, técnicamente sois todos extraterrestres.

—Vivimos prácticamente toda la vida en la tierra y a nivel burocrático el lugar de nacimiento es en realidad el lugar de adopción. —Observé el panel de voz pensando en la pregunta—. Sam, ¿Eso era un chiste?

—Solo en parte, estoy exponiendo la incongruencia que se ha formado entre la concepción antigua de lo que se consideraba un selenita y vuestra condición actual. Pero también quería saber tu opinión.

—Sam, tienes un humor muy retorcido.

Pensé en las implicaciones de lo que había dicho Sam y tenía razón. A fecha de hoy no debía quedar ningún terrícola sobre la faz de la tierra. ¿Qué había pasado para llegar a ese punto?

—Roberto, ¿quieres una Cyrano cola? Detecto una bajada de líquidos en tu organismo.

—Estaría muy bien. Aún queda un rato para que lleguemos a órbita.

—Quedan exactamente dos horas, trece minutos y veintisiete segundos para entrar en órbita lunar.

—Me encanta lo precisa que eres, Sam.




Este fue el relato del mes. La primera parte es un homenaje, sin ningún tipo de vergüenza, a la serie original de Star trek. Además tiene un detalle muy complicado de entender. En la versión original, al doctor McCoy le llamaban Bones, por eso de ser médico. Pero yo veo las series en alemán y el apodo cambia a Pille. Es un detalle tan rebuscado que prefiero comentarlo.

Intenté darle un tono más realista al relato, dentro del marco futurista en el que se encuentra.

Últimamente me están saliendo relatos de un corte de comedia con tintes trágicos. En este caso, Roberto intenta vivir su sueño de ser astronauta y consiguió la única plaza que daban para viajar y llevar suministros a la estación Nueva Eva. Con Adán, que vive en la estación, son los únicos que pueden decir que salen de la tierra. Y aún así, Roberto lo siente, en parte, como un fracaso. Es un camionero espacial, que en realidad es lo más lógico dadas las circunstancias y las necesidades que hay. Pero no es lo que él había soñado.

Por cierto, he introducido un par de guiños matemáticos en el relato original de Nueva Eva y en este. ¿Los habéis entendido?

Ya he escrito la historia original de Adán y la estación Nueva Eva, la historia de un hombre que trabaja en la tierra vestido de San Claus en navidad, la historia de Roberto como camionero espacial y tengo otro relato escrito del que aún no puedo decir mucho porque aún está en fase de corrección por parte de los compañeros del club, pero que espero poder compartir por aquí pronto.
Y como dije la semana pasada, estoy trabajando también en un proyecto para una antología que también es en este universo pero que es más largo.

Hasta entonces, espero escribir más cosas en este mundo que me parece triste, desolado, pero fascinante a partes iguales.

Espero que hayáis disfrutado del relato.

domingo, 20 de noviembre de 2022

Reto Un relato salvaje 09/22


 El reto del club cyrano de septiembre del 2022 era este:

Un relato salvaje - reto de agosto - Club de escritura Cyrano

Consistía en elegir un animal y que fuera el protagonista de la historia y para diferenciarlo del otro reto, que también era de un animal, en este caso la historia tenía que girar totalmente alrededor del animal. Nada de contar una historia de humanos desde el punto de vista de un animal.

Pero a parte del reto, quiero hacer una reflexión sobre la dificultad. Podría hacer dos post y tener más contenido, sí, pero incluso aquí me lo estoy poniendo más difícil y a eso voy.

En los retos del club te ponen una restricción o condición para el reto y últimamente me lo estoy complicando más de lo que ya lo ponen las chicas del club. No hay una competición, ni hay puntuaciones, lo hago así porque me apetece y porque al final sí que estoy compitiendo, pero conmigo mismo. Quiero aprender algo nuevo con cada reto y quedarme en lo que llaman la zona de confort no me va a ayudar a crecer. Por eso intento variar los géneros, para no estancarme en la fantasía.

Respecto a este reto, los retos que valoré de los compañeros me gustaron mucho, pero uno era un gatito recién nacido, un lobo con elementos fantásticos y un perro. Yo he elegido otro tipo de animal. Pero no quiero adelantar acontecimientos, prefiero que lo leáis y después lo comentamos.




Solo quería vivir


Desde que tengo memoria siempre había estado en esta estrecha cueva, con sus corrientes de agua. El agua de la vida que tanto me la daba como me la podía quitar. Siempre había vivido aquí, sola. Pero en realidad no era del todo cierto. No siempre había sido así.

Lo primero que sentí fue cuando estaba flotando en un lugar más espacioso, pero el agua me escocía la piel. Por suerte mi cuerpo resistió lo suficiente como para salir de aquel lugar tan desagradable e ir a un lugar más cómodo. Buceé en ese líquido que me debilitaba y para huir de ella, busqué en el fondo del lugar hasta que di con un hueco cerrado, pero que se podía forzar. Fue un proceso lento, pero al final se abrió un pasaje estrecho por el que pude escapar y refugiarme de ese mal tan terrible. Y así llegué a la cueva en la que he vivido desde entonces.

Cuando llegué, me pareció muy amplia, pero porque yo era mucho más pequeña. Lo primero que hice fue agarrarme a una de las paredes para evitar que la corriente, que pasaba intermitente, me arrastrara a un lugar mucho peor o una muerte asegurada. Pero también lo hice porque sabía que de esa pared podía obtener los nutrientes que necesitaba para vivir y crecer, así que hice de este lugar mi hogar y aquí crecí. No era mucho más grande que mi propio cuerpo, pero era un lugar tranquilo y yo era muy feliz con tan poco. No quería nada más.

Mi cuerpo era alargado y plano, a partir de mi cabeza iba creciendo en pequeñas etapas, cuando una crecía lo suficiente nacía otra que ocupaba su lugar y así iba creciendo poco a poco en un proceso lento, pero constante. Ya había crecido tanto que no podía ver el final de mi cuerpo, este se extendía a lo largo de la cueva y esta era retorcida y estaba llena de giros y recovecos con lo que parecía muy corta, pero en realidad era mucho más larga que yo. De hecho, desconocía el tamaño real de la misma. Pero no tenía intención de recorrerla para averiguarlo.

Cuando me hice adulta solo necesitaba seguir alimentándome para criar huevos y soltarlos en la corriente. Estos se esparcirían por el mundo al salir más allá de los límites de esta cueva. Así, algún día esos huevos encontrarían su propio hogar en el que vivir y crecer como había hecho yo. Una vida muy tranquila y pacífica absorbiendo los nutrientes de la cueva sin molestar a nadie, eso es lo único que deseaba para mí y para mi descendencia.

Pero hacía un tiempo que mi vida había perdido toda su tranquilidad, entre los alimentos que absorbía empezó a llegar a mi cuerpo un terrible veneno, uno que intentaba acabar conmigo desde dentro.

Al principio no entendí lo que ocurría. En un momento dado empecé a sentirme muy mal, me dolía todo el cuerpo, cada etapa de mi cuerpo ardía y perdí muchos tramos hasta entender que algo iba realmente mal. Sentí náuseas, escalofríos e incluso estuve a punto de soltarme de la pared de la cueva. Pero me mantuve firme, tenía que cuidar de mi futura descendencia, así que intenté diferenciar lo que absorbía, el veneno de los nutrientes de los que me alimentaba.

No fue nada fácil, no lo había hecho nunca, siempre había tomado todo y todo era bueno, así que empecé a coger solo uno de los nutrientes y cuando notaba que no me hacía daño tomaba otro más, y así uno a uno.

Durante un tiempo mi crecimiento fue mucho más lento y los nuevos tramos nacían más débiles por la falta de alimento. La carencia me hacía sentir muy floja y sin energía, todo me costaba mucho más y me sentía triste por no poder seguir criando mi descendencia. ¿Hay algo más bonito que crear vida y darle la oportunidad de crecer y vivir feliz?

Al superar ese momento tan terrible de hambre y debilidad, fui consciente de que nunca había valorado cuando había estado sana. Solo aprendí a valorarlo cuando enfermé y estuve a punto de morir. Fue cuando empecé a darme cuenta de lo grande que era el milagro de la vida, lo importante que era agradecer el momento y lo importante que era traer nueva vida a este mundo despiadado, pero precioso.

Por eso mismo, cada tramo que dejaba ir lleno de huevos con las nuevas generaciones era un regalo tan grande que siempre recordaría.

—Doctor, ¿Qué dicen los análisis? Me siento muy cansada otra vez. —Estaba tan delgada que parecía que era todo piel y huevos. Su pelo largo y oscuro no tenía ningún brillo y sus ojos estaban desvaídos.

—Según las analíticas hubo una mejoría importante después de tomar el antibiótico. —El doctor suspiró y miró a la paciente a los ojos—. Al parecer la tenia intestinal es resistente a los medicamentos. Vamos a tener que cambiar el tratamiento, pero ya verá como pronto se va a sentir mejor.

—Muchas gracias Doctor, yo…




Este ha sido el relato que escribí. Como he dicho al principio me puse complicado el reto. Los compañeros escribieron acerca de animales más comunes y cercanos, pero quise jugar precisamente con eso.

Me explico, el relato se empeña en hacernos empatizar con el animal, que a pesar de que lo describo, no nombro lo que es. Le doy características muy humanas al buscar la felicidad, el amor y la descendencia por encima de todo. Y cuando enferma, cuando se da cuenta de la importancia de la salud, que damos muchas veces por hecha, y cuando nos ponemos malos nos damos cuenta de lo importante que es. Y es entonces cuando, en un punto y aparte, muestro que en realidad hemos estado empatizando con una solitaria, con una tenia intestinal, un parásito muy dañino para el ser humano. Pero sus motivaciones eran buenas ¿no?

Me gustó mucho escribir este relato porque juega con las espectativas y al final, espero, deja sin palabras al lector por los sentimientos encontrados que provoca.

Podría haber escrito sobre un perro, pero quise salirme de lo común y hacer algo diferente y creo que lo hice.

De hecho, creo que es el relato más rompedor que he escrito para el club

Un último aporte, un buen amigo, Daniel Piniella, con la colaboración de Iberica Libros y la asociación Océanos de tinta han abierto una convocatoria para un concurso de relato que se llama “Pesadilla antes de navidad” con el objetivo de lanzar una antología de quince relatos de terror.

Yo quiero participar y ya tengo bastante avanzado el texto.

No sé si les cuadrará porque no soy muy ducho en el tema de terror, pero voy a presentarme. Como adelanto, estoy ampliando el mundo de Nueva Eva. Ya lo he traído al blog en dos ocasiones.

Tengo escrito otro reto sobre ese universo y el de este mes, que aún no está corregido, también así que dentro de poco volveremos a ese universo. Ya sea porque acabe apareciendo en la antología o no, espero traer al blog esta historia, que será más larga de lo habitual, pero que dará aún más contexto a la historia de Adán.

PD: Este relato me ha recordado que sigo siendo el señor del, pero. En un relato relativamente corto he puesto diecisiete peros. Es una coletilla que utilizo demasiado y debería revisar cada vez que escriba para no pasarme. Pero como lo hice así, quería mantenerlo y no cambiar el texto original demasiado.

Espero que hayáis disfrutado del relato.

Relato Realidades alternativas: 1 El Teatro Real.

Otra semana más vuelvo a llegar tarde al relato. Esta vez puedo decir que lo de mil quinientas palabras se me ha ido un poco de las manos. U...