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domingo, 26 de febrero de 2023

Relato: Terra Nullius

 Una semana más vuelvo con retraso. Según iba escribiendo el relato se me iban acumulando las dificultades al mismo tiempo que al propio Adán.

Después de tantos relatos de la mano de Adán y HUE, ¿Puede que me esté fundiendo con la figura del personaje? Incluso he publicado un relato firmado por él. Otra opción es que, al ver relativamente cerca el final de la historia me cueste más seguir porque en el fondo no quiero terminarlo 

En cualquier caso, os dejo con el relato y después vemos detalles de la trama.




Terra Nullius


Adán estaba sentado frente a sus instrumentos musicales interpretando cuatro minutos y treinta y tres segundos de Jhon Cage, otra vez. Cuando terminó se quedó en silencio.

—HUE, he estado pensando en lo que me dijiste de mis libros, ¿Es cierto?

—Sí, hay grandes números de fans esperando tus libros.

—¿Y lo que dijiste del dinero? —Adán se puso de pie nervioso y empezó a pasear—. Me comentaste que tengo dinero para comprar un país.

—Es solo una forma de hablar, tienes mucho dinero de todos los libros.

Adán se dirigió a su escritorio y empezó a teclear en el ordenador.

—Vamos a teorizar una cosa, HUE, si quisiera tener mi propio país, ¿Qué tendría que hacer?

—Procesando… Adán, desde un punto teórico, para consolidar un país hacen falta varios requisitos. Un territorio definido, población estable, un gobierno y reconocimiento de otros estados.

—¿Y hay algún territorio disponible a día de hoy que no pertenezca a ningún país?

—Sí, hay cuatro zonas que no son reclamadas por ningún país y se llaman Terra Nullius. Uno de los lugares está en el lado croata del río Danubio y tiene unos siete kilómetros cuadrados. Otra zona está en la frontera de Egipto y Sudán y se la conoce como Bir Tawil y tiene dos mil sesenta kilómetros cuadrados de desierto inhóspito. El tercer territorio está en la Antártida, se llama la tierra de Marie Byrd, y tiene un millón seiscientos mil kilómetros cuadrados. Pero igual que en Bir Tawil, no hay nada, en este caso hay solo hielo. Y la última está en lo que ahora es Francia, pero antiguamente fué la ciudad de Barcelona en Cataluña. Hay unos diez kilómetros cuadrados que, durante la guerra hispano catalana fueron atacados con armas nucleares con mucha dureza y a día de hoy siguen considerándose inhabitables. Al unirse Cataluña con Francia, no reclamaron ese territorio baldío y se lo cedieron a lo que entonces era España, pero estos tampoco lo reclamaron.

—Entonces, podría invitar a mis seguidores a vivir en mi país en uno de estos lugares. De los tres primeros, claro.

—Adán, recuerda que estamos hablando de una hipótesis. En estos lugares no hay nada, ni corriente eléctrica, ni alcantarillado, ni conexión a internet… Nada. Y tanto en Bir Tawil como en la Tierra de Marie Byrd, solo hay arena desértica y hielo respectivamente.

—Entonces está claro, nos mudamos al lado de Croacia del Danubio, tengo mucho trabajo pendiente. Lo primero es que necesito un ayuntamiento.

—Adán, no sé si eres consciente de la magnitud de lo que estás planeando.

—Pues claro, solo tengo que empezar a contratar empresas de construcción para que lleven todo lo necesario.

—Adán, deberías pensarlo con más detenimiento. Aparte de mucho dinero, es muy complejo coordinar tantos trabajos simultáneos con tanta gente implicada. Sin contar con que puede que tanto a Croacia como a Serbia, no les haga gracia tener un país nuevo entre medias.

—Bobadas, yo lo veo de lo más sencillo. Voy a investigar en internet. Déjame trabajar, HUE.

Adán se pasó el resto del día buscando información en internet, y continuó al día siguiente, y al otro. Según terminaba sus obligaciones se sentaba frente al ordenador. Solo paraba para los ejercicios físicos e interpretar su canción.

Al decimocuarto día, HUE estaba muy preocupado por Adán.

—Adán, estás llevando tu obsesión demasiado lejos. Llevas dos semanas sin trabajar en tus novelas y tus niveles de estrés vuelven a estar muy altos.

—HUE, ya tengo un plano de mi casa ayuntamiento, y he contactado con varias empresas constructoras. Es más difícil de lo que imaginaba, pero es posible. Ahora tengo que averiguar cuántos de mis lectores estarían dispuestos a venir a vivir conmigo, para construir casas suficientes.

—¿Les vas a regalar las casas? Eres muy generoso, Adán.

—Es lo mínimo, van a mudarse por mí.

—Adán, tienes mucho dinero, pero no ilimitado. Vas a tener que recaudar impuestos, y la gente que viva contigo tendrá que trabajar. Tendrás que llevar comida y objetos de primera necesidad. Doy por sentado que lo estás gestionando.

La cara de Adán se puso blanca.

—Adán, tus signos vitales han cambiado de repente. —continuó HUE—. Entiendo que no habías pensado en todo esto.

—No, no lo había planeado… voy a fomentar la escritura, voy a crear una ciudad de escritores autosuficientes y que se apoyen entre ellos.

—Entiendo, vas a tener muchos problemas, Adán.

—No, va a ser muy divertido. Voy a empezar a gestionar la organización del dinero.

Los días siguieron su curso con el trabajo impasible de Adán y el nerviosismo creciente de HUE por la salud mental de Adán, ya tocada con el incidente anterior.

—HUE, cada vez me gusta menos la pasta alimenticia… y Lilith. —Adán miró la máquina con el nombre pegado y suspiró—. He pensado sobre la ciudad y que todo el mundo sea escritor a tiempo completo podría ser un gran problema.

—Podrías apoyar a los escritores que compaginan su trabajo con otra profesión necesaria para la ciudad. Un fontanero es más importante que un escritor cuando se rompe una tubería.

—No puedo explicarme cómo puede ser tan complicado. Incluso llevar los servicios más básicos.

—Adán, tal vez deberías comprar una casa en algún lugar bonito y dejar de lado esa idea tan descabellada.

Entonces Adán se puso de pié lleno de ira, pero según se iba levantando se fue desinflando hasta que, al erigirse, sus hombros estaban muy bajos.

—HUE, sería tan bonito tener mi propio lugar… Me voy a dormir, estoy agotado.

Aquella noche estaba tan cansado que HUE le dejó dormir hasta el medio día y Adán hizo sus trabajos más tarde que nunca.

Después de los ejercicios físicos se derrumbó junto a sus instrumentos.

—HUE, he fracasado y no quiero volver a ver el ordenador en una temporada, pero entonces tampoco puedo seguir escribiendo.

—Lo comprendo, Adán, pero tienes que seguir adelante. No se acaba el mundo. 

—Hoy no tengo ganas de tocar… —Adán miró los instrumentos—. No tengo ganas de nada.

—Adán, te sugiero que revises una cosa en el ordenador.

—Te he dicho que no quiero, HUE.

—Solo hazlo, tengo una cosa preparada.

Adán se acercó a la pantalla y vió el plano de la casa ayuntamiento que había preparado. Notó algún cambio, pero por un momento no lo comprendió y se quedó mirando la pantalla sin decir nada.

—Adán, deberías probar a reducir el zoom de la pantalla. —Él se quedó mirando la cámara más cercana con cara de incomprensión—. Hay más de lo que piensas.

Adán hizo lo que HUE le pedía y se dió cuenta que alrededor del ayuntamiento había servicios básicos como un súper mercado, un centro de salud, una comisaría y un pequeño parque de bomberos. Y más allá había planificado varios bloques de edificios de viviendas.

Adán estuvo a punto de caerse de la silla al verlo.

—HUE, yo no he hecho esto…

—Lo sé, Adán, lo he hecho yo. Esta noche he tenido más tiempo del habitual. He contactado con tus seguidores y en este momento tres mil ciento cuarenta y uno de tus seguidores tiene interés, al menos teórico, en vivir en una ciudad construida y fundada por ti.

—Pero no existe la ciudad, son solo planos, HUE.

—He contactado con empresas constructoras de la zona y me han dado presupuesto. El gasto económico de todo es astronómico, gastarías el ochenticinco por ciento de tus ahorros, por lo que tendrías que volver a escribir si quieres que se haga realidad.

—HUE, ¿Me estás tomando el pelo? ¿Cuánto se supone que se tardaría en construir todo? Parece imposible.

—La primera parte del proyecto, lo básico para vivir podría estar completo en aproximadamente catorce meses.

—Eso es muy poco tiempo. ¿Quieres deshacerte de mí, HUE.

—No, Adán, ya te he dicho que no quiero que te marches. Si tú te vas traerán a otro y contigo me siento muy a gusto.

—¿Y por qué haces esto por mí si no quieres que me vaya?

—Porque no quiero verte sufrir, Adán, llevas mucho tiempo aquí y últimamente hemos pasado momentos complicados. Quiero lo mejor para ti.

—Ahora mismo no sé lo que quiero, voy a necesitar tiempo para pensar. Creo que el proyecto es demasiado grande para mí.

—Puedo recomendarte una IA que te ayude una vez que te hayas ido, se llama GERTY. He escuchado que es muy eficiente y cuando he hablado con él ha sido muy correcto.

—Nunca será lo mismo sin ti, HUE.

—Nunca será lo mismo sin ti, Adán.




Como decía al principio, los problemas a los que se ha ido enfrentando Adán los he tenido que afrontar yo también y al final he acabado bloqueado. He optado por una solución, un poco tramposa y no demasiado justa. He usado a HUE como deux ex machina para sacar a Adán del atolladero y soy consciente de que es un recurso fácil. Pero de otro modo, habría sido mucho más difícil y más sucio si cabe.

¿Se os ocurre algún otro modo de haber solucionado la situación sin un deus ex machina tan evidente? Os leo en los comentarios.

Aún no sé qué subiré este domingo así que, sorpresa.

Espero que hayáis disfrutado del relato.

domingo, 5 de febrero de 2023

Relato: Capítulo 1 La conspiración

Bueno, como ya os adelanté la semana pasada, para este finde traigo una cosa muy especial, y es que técnicamente, se puede decir que el relato de este finde no lo firmo yo. El escritor que lo firma es Adán, el protagonista de los relatos que he ambientado en Nueva Eva. Le hice escritor y ya va siendo hora de que le saque partido.

En mi último relato sobre él, sacaba una teoría bastante absurda del que HUE, la IA del complejo, le aconsejaba escribir, así que este es el adelanto del primer capítulo de la siguiente novela de mi querido Adán.

Es un poco loco escribir sobre un personaje escritor y que a su vez acabe publicando el trabajo de este personaje, pero me encanta como concepto.

Lo único, esperaba que me saliera más absurdo y me ha salido más serio de lo que esperaba. En cualquier caso, os dejo con el relato y comentamos después.





1 La conspiración

Había visto y vivido muchas cosas en mi despacho, pero lo que pasó hace un mes fue lo más espantoso que he tenido que soportar en mi carrera de detective privado.

Me había llegado una misiva de un dentista que me pedía que me reuniera con él en su apartamento, a las afueras de Nuevo Madrid para enseñarme algo importante. Me había adelantado tres mil eurasios, lo que equivalía a tres meses de alquiler, y había prometido más. Así que no tenía ningún motivo para no ir.

Al llegar al portal llamé sin querer a la puerta de al lado. Vi que se encendía el portero y escuché un gruñido.

—Busco al doctor Limón, me ha llamado. —Pensé que al ser una consulta no preguntaban.

—El doctor tiene la consulta en el segundo C, de casa. Has llamado al B, de barco. —Sonó como se abría la puerta—. La próxima vez no te equivoques.

—Gracias y disculpe. —Escuché otro gruñido como única respuesta.

Al subir al segundo piso, llamé a la puerta y escuché ruidos extraños procedentes del interior del apartamento, pero no le dí mayor importancia. Esperé y noté que la puerta se abría muy despacio. Entonces salió una persona que me tiró al suelo de un empujón y salió corriendo.

Entré corriendo al apartamento y ví a un hombre tendido en el suelo, con una bata blanca, así que asumí que era el doctor. Tenía un agujero en el pecho, aparentemente de bala, y la lengua a medio cortar le asomaba por la boca. La sangre mojaba sus labios y le daba un aspecto aún más siniestro

 Estaba claro que le habían matado por chivato y querían dejar un mensaje. Pero no me había llegado a explicar nada.

Por suerte, el sicario no había tenido tiempo de deshacerse de las pruebas, o al menos, no de todas. Apenas había tenido tiempo de matar al pobre hombre. Así que me puse mis guantes de detective, tenía que averiguar lo que el bueno del doctor me quería contar.

Empecé registrando el cuerpo, pero eso sí que estaba limpio. Miré en el escritorio y no encontré nada inusual. Incluso intenté levantar la alfombra a ver si había algo debajo, pero entonces me percaté de que debajo de la silla, había unos papeles pegados con esmero para que no pudieran verse de ninguna manera.

Me los guardé, cogí el teléfono del doctor, llamé a emergencias y salí del edificio disimulando. En poco tiempo enviarían ayuda y encontrarían la escena.

El dentista había intentado ayudar y le había costado la vida. Ya no iba a recibir más dinero, pero algo gordo estaba pasando si, hasta habían intentado dejar un mensaje para otros. Pero tenía que tener mucho cuidado o sería el siguiente en su lista.

Al llegar a mi despacho, cerré con cerrojo, bajé las persianas y me senté a ver los documentos.

Al principio no fui capaz de entender lo que estaba viendo, parecían hojas de excel, con gráficas y estadísticas, pero al ir leyendo, las cosas empezaron a cobrar sentido. Había estadísticas de los últimos seis meses acerca de la salud bucodental de los barrios de Nuevo Madrid, y claramente, cada mes había un repunte muy fuerte de caries y endodoncias en siete barrios concretos. Cada mes había un incremento que rondaba el veintiuno por ciento superior al mes anterior.

Al margen del número desproporcionado de personas yendo al dentista, parece que al señor Limón lo que más le llamaba la atención era la escalada tan estable.

Había dejado anotado que con el consumo de dulces, la necesidad había ido creciendo durante siglos, pero de una manera muy sutil desde hacía más de un siglo. Y de repente, algo o alguien quería beneficiarse de que mucha gente fuese de golpe a los dentistas.

Puede incluso que los propios dentistas estuvieran metidos en el ajo, por eso, alguien había contactado con el Doctor Limón y al comprobar que era cierto lo había intentado denunciar.

Era consciente de lo descabellado que resultaba todo, pero era la única suposición creíble después de revisar todos los documentos que había guardado el dentista, y que le había llevado a la muerte. Una organización a la que bauticé como los Caristas.

Pero antes de ponerme a hacer acusaciones, necesitaba pruebas de los delitos, más allá de estadísticas increíbles, así que me tocaba empezar a trabajar.

Me fijé que había un barrio que había empezado a crecer antes que el resto, así que tenía que empezar por ahí, en la zona de batán. No podía saber qué dentistas estaban metidos en el ajo, pero tenía una pista. empecé a llamar a varios pidiendo cita y me quedé con el que me daba la cita más lejana en el tiempo. El exceso de trabajo le hacía más culpable a mis ojos.

Esta jugada me dejó una semana de tiempo para prepararme. Estuve estudiando las técnicas dentales más habituales, las herramientas y sus usos. Necesitaba estar preparado. Necesitaba estar preparado. Y llegado el momento, fui a la consulta del doctor (x) para que me hiciera una revisión integral. Como era de esperar, la sala de espera estaba llena y tuve tiempo de hacer amigos.

—Ey, ¿Qué te pasa? —Le pregunté a un chaval muy joven con el moflete hinchado—. Tiene que doler una barbaridad.

—Llevo tres días con mucho dolor. Se me ha hinchado el moflete.

—¿Hiciste algo especial el día anterior? No te darías un atracón a chocolate ¿no?

—No, no hice nada especial. —El chico me miró raro, como si no supiera si debía contarme algo más.

—Yo vengo a hacerme una revisión, quiero asegurarme que no tengo ninguna pieza picada. Me llamo Adán, ¿y tú? —Intenté tranquilizarle, no quería que sospechara de mí.

—Yo me llamo José Luis. ¿Vienes sin que te duela nada? Si que tiene que gustarte esto. Yo no vendría si pudiera evitarlo.

—Precisamente vengo ahora que no me duele, para evitar venir con dolor. Si tengo algo tocado, es mejor arreglarlo ahora que no esperar a que esté peor.

—Puede ser…

Estuve hablando con otros, mientras tanto, José Luis estaba muy atento a lo que iba preguntando. Nadie parecía haber hecho nada especial el día anterior y no parecía que fuera a sacar nada en claro hasta que José Luis volvió a hablar.

—¿Adán? Acabo de acordarme que el día anterior llevaron unas muestras de unos caramelos al instituto. Repartieron a la salida.

—¿Caramelos? ¿Recuerdas por un casual el nombre?

—No, tiré el papel. Sabían a sandía y estaban muy buenos.

—¿Algún otro compañero del instituto, que cogiera caramelos, tiene el mismo problema que tú?

—Que yo sepa, no. Ninguno de mis amigos cercanos cogió.

Podía ser una pista o una casualidad. Tenía que seguir investigando.

—A mí me dieron uno de esos caramelos en el supermercado. Eran violetas, ¿verdad? —Una mujer de avanzada edad se acercó. Tenía la cara muy hinchada.

José Luis se quedó mirando a la mujer y entonces habló.

—Sí, el papel era amarillo con franjas negras. ¿Los dieron también en el supermercado?

—Sí, hijo. Estaba muy bueno, pero ahora me duele una barbaridad la boca.

En ese momento me llamaron a consulta y se me acabó la coartada, no podía quedarme más tiempo, pero tenía lo que había ido a buscar.

Entré en la consulta y después de mirar un par de minutos llegaron a la conclusión de que no tenía nada importante. Me ofrecieron una limpieza bucal, la cual acepté y me dieron cita para dos semanas más tarde. No es necesario decir que no tenía la menor intención de ir.

Pero estaba en la pista indicada, unos caramelos con sabor a sandía de color violeta con un emboltorio amarillo con franjas negras. si iba a algún instituto sería raro, por la diferencia de edad. Así que me tocaba ir a supermercados y esperar que me ofrecieran esos caramelos envenenados.

Bueno, no literalmente. Ya me entendéis.



Como ya he dicho al principio, me ha quedado más serio de lo que esperaba. Lo cual me extraña y me enorgullece a partes iguales. Yo pensaba llevarlo más hacia el absurdo, pero ver que puedo darle un halo de seriedad a una trama que es, a todas luces incoherente, me parece fascinante.

Ahora me he quedado con ganas de seguir escribiendo sobre los Caristas. ¿Puede que haga un segundo capítulo? Podría ser, pero no creo. Tengo otras ideas en mente y quiero cerrar el arco de Adán.

En cualquier caso, aún no tengo pensado que voy a traer la semana que viene, puede que siga con la historia de Adán o puede que abra un nuevo relato independiente. Lo que sí sé, es que estaré con vosotros el domingo que viene para traer un poco más de entretenimiento.
Espero que hayáis disfrutado del relato.


domingo, 22 de enero de 2023

Relato Los fans

Bueno, segundo relato del año dos mil veintitrés. Os vuelvo a traer las aventuras de Adán, como anticipé la semana pasada.
Hay una parte que no puedo revelar porque me he presentado a una antología de relatos y hasta que no se revele quienes participarán finalmente en la misma, será material confidencial dentro del lore del mundo y para nosotros será secreto. Lo he integrado en la historia para que sea coherente que los personajes no puedan hablar del tema.
Este relato es más un capítulo intermedio, necesario, de lo que vendrá. No tiene una trama un poco simple que he adornado con un poco de humor absurdo, pero es la preparación que necesita Adán. Pero no adelantemos acontecimientos, os dejo con el relato y seguimos después.


Los fans

—Adán, siento lo ocurrido.

—Ya, HUE.

—En serio, no fué culpa mía, Adán. Pero por motivos de seguridad, la empresa lo considera información clasificada.

—Ya, y a Adán que le den, ¿no?

—Sabes perfectamente que la humanidad depende de estas instalaciones. No podemos dejar de engendrar bebés o la humanidad desaparecerá.

—Ya, pues no quiero hablar de ello. Si es clasificado entonces lo clasifico para ti también. Déjame escribir.

Adán estaba sentado en su escritorio, en la cúpula de observación viendo la tierra en el horizonte. Estaba sentado intentando terminar una novela.

—Adán, deberías dejar que te ayude. Es por tu salud mental.

—Ahora no, HUE, voy a intentar escribir el final de esta novela. Si tan solo tuviera a dónde ir…

—Adán, hay algo sobre tus libros que nunca me has dejado contarte.

—Porque no quiero que me lo cuentes. Deja que me concentre, por favor.

La estabilidad mental de Adán se había resentido gravemente a raíz de un incidente que la compañía consideró que debía guardarse en secreto. Adán había pasado una racha en la que apenas había podido dormir y tenía los nervios a flor de piel. Incluso se planteaba dejar la estación espacial en la que llevaba trabajando veinticinco años

Los siguientes días volvieron, aparentemente, a la normalidad. Adán volvió a sus tareas matutinas revisando el crecimiento de los bebés, con sus ejercicios físicos e incluso terminó la novela e interpretó cuatro minutos y treinta y tres segundos de Jhon Cage a la perfección.

—HUE, voy a ducharme, no me pases llamadas.

—Adán, no te llama nadie.

—HUE, era una broma, solo eso.

—Entiendo… Adán, no vuelvas a hacer pis en una ducha de agua reutilizable.

—¿EH? HUE, eso solo pasó una vez, y lo sabes. Al principio no sabía cómo funcionaba.

—Adán, era una broma, solo eso.

—¿QUË? Pues no tiene gracia, HUE.

—Hmmm…

Adán se ducho y mientras lo hacía improvisó una canción cuya letra era “Pasta de dientes. La, la, la, la, la, la, la.” repetido indefinidamente. No pensó, simplemente soltó lo primero que le vino a la cabeza.

—Adán, ¿Puedo preguntarte por qué cantas eso? Tu pasta de dientes está en el neceser, en la taquilla del baño. Y lo sabes.

—No lo sé… —Adán se puso muy serio mientras se secaba—. HUE, ¿Qué tienes en contra de la pasta de dientes?

—Nada, Adán, yo solo…

—Te he pillado, HUE. En realidad perteneces a la asociación terrorista de los caristas. Quieres propagar las caries por el mundo y que todas las personas acabemos con caries. De hecho, seguro que estáis compinchados con los dentistas para que, al tener caries, vayamos más a menudo a sus consultas y así ganar mucho más dinero.

—Adán, ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?

—Claro que me doy cuenta, HUE. Eres un asesino de dientes, un sicario a las órdenes de dentistas oscuros que les da igual hacer un genocidio indiscriminado de dientes si con ello ganan dinero. ¡Genocidio de dientes, HUE!

En ese momento la puerta de seguridad del baño se cerró. Era una esclusa compartimentada pensada para una posible descompresión de la base.

—Adán, tranquilízate o no te dejo salir del baño.

—Ahora que conozco tu secreto, pretendes silenciarme, ¿eh, HUE? Sabía que podías seguir sin mí.

—Ni puedo trabajar sin ti ni pretendo silenciarte. Solo quiero que te tranquilices, Adán.

—Ya, claro. Me vas a dejar morir de sed aquí dentro.

—Adán, puedes pasar muchos días sin comer y tienes agua para beber. Pero depende de ti, y solamente de ti, cuánto tiempo vas a estar encerrado. En cuanto te tranquilices, abriré la puerta. Es por tu propia seguridad.

—HUE, ahora solo puedo pensar en esa terrible organización terrorista de los caristas y sus planes oscuros. Es terrible.

Adán se sentó en el suelo y se abrazó las piernas. Empezó a moverse de manera rítmica de adelante hacia atrás. Y continuó.

—Alguien tiene que detenerlos, por el bien de la humanidad y de los bebés, con sus futuros dientes. ¡Tengo que hacer algo, HUE!

—Los bebés que mandamos a la tierra ya tienen buena parte de sus dientes, Adán. Pero, lo más importante es que no existe esa organización de la que hablas.

—Eso lo dices porque estás compinchado, HUE.

—¿Y qué se supone que me dan a cambio? Yo sí que no necesito nada, no tengo cuerpo físico ni nada en lo que gastar dinero.

—Han manipulado tu mente fría para forzar tu lógica y pienses que es por un bien mayor. Como Skynet en Terminator y cosas así.

—Adán, no existe nada parecido. Pero deberías escribir acerca de ello una novela y así sacártelo de la cabeza. Podría ser un buen argumento.

—Podría ser una buena opción, y así, estaría denunciando… denunciandoos —adán señaló la pared que tenía enfrente— por vuestros terribles crímenes.

—Adán, no hay nada que denunciar. Eso que dices, no ha ocurrido ni va a ocurrir.

—Podría hacer una novela policiaca, con tintes de novela negra. Un detective privado en una ciudad oscura llena de cuerpos de dientes, casos sin resolver y una organización terrorista. Suena bien.

—Adán, tenemos que hablar sobre tus libros.

—No es un buen momento. Necesito tranquilizarme, HUE. Ahora no.

—Siempre me dices lo mismo, Adán.

—Ya.

Adán tardó media hora en tranquilizarse lo suficiente como para que HUE le dejara salir. Entonces siguió con su día y esa tarde empezó a escribir la idea de los caristas. Y mientras escribía la novela fueron pasando los días con normalidad.

—Adán, tenemos que hablar sobre tus libros.

—HUE, no es un buen momento. Estoy intentando escribir.

—Llevas una semana diciéndome lo mismo, cada día, y a cualquier hora.

—Nunca es un buen momento. HUE.

—Entiendo.

HUE revisó las posibilidades que tenía y optó por no dejar pasar más tiempo.

—Adán, ya hemos pospuesto esta conversación demasiado tiempo.

—No. —le interrumpió Adán.

—Sí. Te pongo una noticia de la semana pasada.

Entonces un monitor de control en la sala despertó.La imagen estaba congelada al inicio. Apareció una reportera y había mucha gente frente a un local comercial, ella estaba señalando a la gente.

—Estamos en la librería Cyrano perteneciente al grupo empresarial MGPyVRG SL. y la gente no para de congregarse desde primera hora de la mañana para pedir explicaciones.

La periodista se acercó a un grupo de gente y les preguntó qué estaban haciendo, todos reunidos.

—Estamos preocupados. —Una chica morena con el pelo liso y rasgos asiáticos se puso frente a la cámara—. Adán siempre publica sus libros sin dilación pero este último lleva ya bastante retraso. Y por mucho que investigamos, como no tiene redes sociales, no podemos ponernos en contacto con él.

—Y habéis pensado que a lo mejor las dueñas de la librería podrían comunicarse con él.

—Claro, pero dice que no han podido contactar, solo con una IA y dice que ahora mismo necesita tiempo para recuperarse.

La imagen volvió a congelarse, pero HUE no apagó la pantalla. Adán parecía igual de congelado que la propia imagen.

—HUE, ¿Es una broma?

—No, Adán. Y si miraras algún día tus cuentas bancarias te habrías dado cuenta de que tus libros se venden muy bien y que tienes mucho dinero. Hay miríadas de fans esperando ansiosas cada libro que publicas y con el parón, se han reunido para preguntar por ti.

—Eso es imposible, HUE, la humanidad ha perdido muchísima población y tienen cosas más importantes que hacer cómo reconstruir la economía, crear nuevas empresas y cosas así, ¿verdad?

—Eso también lo hacen, Adán. Pero también sacan tiempo para relajarse, viajar o leer.

HUE dejó pensar a Adán durante varios días. Él parecía aturdido, sin saber qué decir al respecto. Todo lo que había creído durante tanto, no era cierto, y aunque era mejor, le costaba aceptarlo. Al tercer día Adán se sintió lo suficientemente recuperado como para volver a hablar del tema.

—HUE, ¿por qué no me lo has contado hasta ahora?

—He intentado hablar del tema exáctamente 187 veces y siempre me has respondido que no era un buen momento y que no querías hablar del tema.

—Pero tendrías que haber insistido más, HUE.

—¿De verdad piensas que habrías escuchado si hubiera insistido? De hecho no me has hecho caso a mí, sino a la reportera de televisión.

—Puede que tengas razón… —Adán se masajeó la cara con las manos—. Eso significa que tengo dinero para jubilarme, ¿no?

—Supongo que sí. Técnicamente tienes dinero para construir un país pequeño así que si no despilfarras demasiado y escribes algunos libros más, podrías vivir en cualquier lugar.

—HUE, ¿quieres que me marche?

—No, Adán, si tú te vas tendrán que enviar a otra persona. Y, aunque te cueste aceptarlo, te tengo mucho aprecio después de trabajar veinticinco años contigo. No deseo cambiar de trabajador.

—Pero te he dicho que quiero dejar el trabajo por lo que ha ocurrido y tú me dices que tengo dinero y lectores. ¿no suena a que quieres que lo deje todo?

—Adán, solo quiero lo mejor para ti, sea lo que sea.

—Lo tengo que pensar, HUE.

—Lo sé.



Adán, como veis, ya está pensando en dejar su trabajo en el que lleva encerrado, literalmente, veinticinco años. Adán ya no es un jovenzuelo y vivir solo en la base lunar con una IA le está pasando factura. La gran duda es, ¿Qué hará? Adán es muy exagerado y muy… particular, así que su plan será igual de exagerado y particular al mismo tiempo. Pero eso lo veremos llegado el momento.

Para la semana que viene me gustaría hacer una reflexión acerca de la creación de mundos. Aún no he hablado del tema y mi, actualmente, escritor favorito que es Brandon Sanderson es capaz de crear mundos tan diferentes que da hasta miedo. Eso, y sistemas de magia.

A mí me gusta mucho la creación de mundos pero no estoy a su nivel. Aún así, me gustaría compartir mi opinión al respecto.

Espero que hayáis disfrutado del relato.

Relato Realidades alternativas: 1 El Teatro Real.

Otra semana más vuelvo a llegar tarde al relato. Esta vez puedo decir que lo de mil quinientas palabras se me ha ido un poco de las manos. U...