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domingo, 29 de enero de 2023

Reflexión: Creación de mundos.

 Como prometí vuelvo este domingo con una reflexión sobre un tema que me resulta muy interesante. Lo que llaman world building o creación de mundo y en castellano existe el término demiurgo, pero no termina de gustarme. pero antes de entrar en materia, una aclaración.

En las novelas de fantasía, es muy importante crear una ambientación interesante y singular, a menos que sea fantasía urbana, pero eso es otro tema. Los grandes escritores han creado sus mundos o universos que guardamos en la memoria, como la tierra media del señor de los anillos, Idhún, de las memorias de Idhún, el viejo mundo de Warhammer o Mundodisco. ¿Y por qué menciono estos mundos? Porque a pesar de las posibles similitudes que pueda haber entre, sobre todo, el señor de los anillos y warhammer, son inmensamente diferentes y característicos. Tienen razas, ciudades, costumbres y personajes particulares. Es necesaria una conjunción de todas esas cosas porque un error es pensar que con un mapa ya se ha creado un mundo súper original, porque hay ciudades y lugares que son únicas en ese mundo, ¿no?.

Lo que diferencia de verdad un mundo bien construido es que da el pego de que es un mundo vivo, con sus reglas propias y que se sustenta por sí solo. 

Brandon Sanderson en su Curso de escritura creativa explica que los mundos que construye son como enormes icebergs huecos, nos muestra la parte visible del mismo y nos da a entender que hay mucho más, aunque solo sea una ilusión. Pero dentro de esa ilusión es necesario tener una sociedad propia con sus reglas, puntos buenos y puntos malos, para que sea creíble.

Para dar un ejemplo, siempre me acordaré de la infame Ankh-Morpork de Mundodisco, una ciudad donde hay un sindicato de ladrones y asesinos que tienen un cupo para sus fechorías y pagan tributo por ellas. No pueden matar más de lo estipulado, y eso crea que si alguien va por la noche a ciertos barrios de la ciudad y le matan se considera suicidio y no asesinato, por haber ido a esa zona.

Suena terrible, ¿verdad? Pero es una característica que no existe en ninguna otra historia que conozca y la hace especial.

Brandon Sanderson es un especialista en creación de mundos y sistemas mágicos, pero esto último es tan complejo que prefiero tratarlo por separado. En cuanto a creación de mundos, tiene un mundo en el que llueve ceniza volcánica cada día. Tiene otro mundo en el que hay unas grandes tormentas periódicas que arrasan el mundo del este hacia el oeste y la fauna y la flora se han adaptado a ellas. Tiene un mundo con doce lunas, que dejan caer esporas y crear océanos de esporas que son navegables gracias a la licuación de las mismas. Tiene un mundo que no gira. Es un sistema de sole binarios, uno muy grande que da a la cara diurna del planeta y el otro, más pequeño, y tras una capa de partículas, da siempre a la cara nocturna. Y tiene otros mundos, muy diferenciados y característicos. Por ejemplo, en el de la ceniza suelen decir herrumbres, pero en el de la tormenta expresan Tormentas, o Tormentoso… Puede parecer un detalle menor, pero eso es lo que los hace únicos y especiales.

Insisto, un mapa con unas localizaciones vacías y una sociedad sin ningún distintivo no es crear un mundo.

Como ya dije en la reflexión sobre el género de fantasía, un libro que realmente me gusta es el que me hace soñar con su mundo, con vivir según sus reglas y en sus lugares, es el libro que tiene una identidad propia, rica y especial.

Yo estoy creando un mundo, y lo digo en gerundio porque de vez en cuando añado cosas nuevas, que no tiene una sociedad, sino muchas. Cada raza tiene su sistema de gobierno, su cultura, su religión y sus características tanto físicas como mentales. Para mí, crear mundos es proyectar el conjunto de las sociedades, culturas y razas hacia el futuro, ligándolas con el territorio en el que viven, es intentar interpretar lo que va a pasar cuando el bloque de las sociedades choquen, uniéndose o separándose y las consecuencias que eso tendrá.
Pero una de las bases más obvias y claras, que yo al menos, uso siempre, es basarme en la realidad como base y darle después un giro de tuerca. Por ejemplo, para uno de los relatos cuyo reto era escribir greenpunk (un escenario apocalíptico relacionado con la naturaleza), tomé la información sobre los micelios que están en el terreno fértil y que comunican todos los árboles y plantas en una red inmensa. El más grande conocido está en el oeste de Oregón con novecientas sesenta y cinco hectáreas, lo que equivale a mil trescientos cincuenta campos de fútbol.

Pues en base a esto, imaginé que modificaban la soja y ésta, acababa comiéndose los micelios del mundo dejando el mundo reseco e infértil por lo que la sociedad construía unos barcos ciudades y se lanzaban a vivir en el mar, dónde la desaparición de los micelios no afectaba.

Creo que me estoy extendiendo demasiado. Lo que quiero decir es que cuando nos presentan un mundo bien construido, con sus características únicas y sus sociedades, entonces tiene uno de los ingredientes para ser una obra maestra. No lo es todo, lógicamente, pero ayuda mucho.

Para la semana que viene voy a traer de vuelta un género que hace mucho que no traigo, el humor absurdo. El domingo que viene voy a traer un relato muy especial y al que tengo muchas ganas. Es muy meta. Pero no quiero dar más detalles.

Muchas gracias, y espero que hayáis disfrutado de mi reflexión, aunque sea un poco caótica.


domingo, 15 de enero de 2023

Relato El día

 Este va a ser mi primer post serio de este año 2023 y lo voy a hacer con un relato diferente. Como ya anticipé en el post anterior es un relato sin ruedines y sin una mente guía, es decir, ya no es un reto del Club Cyrano.

A partir de ahora me toca currarme los relatos y corregirlos yo, como pueda y espero que sea decente como poco. Pero voy a explicar un poco de dónde viene esta historia.

Antes de nada decir, que no apoyo, en absoluto, las teorías conspiranoicas que puedan aparecer reflejadas en el mismo ni creo que puedan llegar a ser ni de lejos verosímil. También hago alusión hacia un grupo de gente muy concreta, y tampoco tengo nada en contra de las ideas que representan a pesar de que no estoy de acuerdo con algunas personas que pueden llevarlas a los extremos. Pero mejor vemos el relato y me explico mejor después.

Por último, la idea inicial viene de un sueño, he tenido uno recurrente en el que me montaba en un ascensor en un edificio de mil plantas y subía y bajaba solamente porque la aceleración del mismo me pegaba al suelo o me dejaba flotando cada vez que lo usaba. Sí, muy lógico el sueño.

Pues hace poco soñé que entraba en un ascensor de un centro comercial con más gente. Entonces daba aviso de exceso de peso y se acababa cayendo. Al llegar abajo estábamos en una zona abandonada del edificio y me desperté.
Pues sin más preámbulos ni spoilers, os dejo con el relato y luego terminamos de ver.





El día


Hoy he tenido uno de esos días en los que todo sale perfecto, a todos nos ha pasado eso alguna vez. O pensaba que lo era.

Lo primero, estaba trabajando en la azotea de un edificio haciendo unos taladros para llevar unos cables y cuando iba a hacer el último me he dado cuenta que la broca estaba al límite y las de recambio estaban en mi coche. Estaba deseando irme a comer y no quería perder más tiempo, así que, hice el último agujero con esa broca a punto de romperse y, de hecho, se rompió justo después de hacer el agujero. Qué suerte, ¿no?

El segundo golpe de suerte ha sido al ir al bar de confianza en el que llevo comiendo desde que empecé la obra, un sitio pequeño pero limpio donde se come decentemente y el menú del día no es caro aunque sí un poco repetitivo.

Pedí la ensalada césar de todos los días y de segundo pedí callos a la madrileña. Primero me han dicho que no les quedaba y cuando me he quejado diciendo que me encantan cómo los preparan, entonces me han hecho el favor de sacar un plato, un poco más pequeño de lo habitual, pero con esa delicia que tanto he adorado desde joven. Maravilloso.

Y, como no podía ser de otra forma, la suerte siempre ha venido de tres en tres así que cuando volví al edificio a poner los cables, el ascensor estaba llegando a la planta baja y además estaba vacío. No tuve que esperar y eso estaba muy bien, siempre he odiado esperar sin motivo. Sí, el último golpe de suerte había sido el más flojo, pero estaba bien así que seguí trabajando con una sonrisa y una canción en los labios, que era viernes y tocaba disfrutar del fin de semana.

Lo que no podía imaginarme era lo que se me iba a complicar la tarde y era que había cosas que parecían imposibles hasta que no las tenías ante tus ojos. Al llegar las seis yo ya tenía hecho mi trabajo, siempre he sido muy profesional. Entonces me dirigí al ascensor para irme a casa con mi familia y fué al subir al ascensor cuando pasó. El ascensor se estremeció al montarme, pero no le hice caso. Pulsé el cero y esperé pero no parecía tener ganas de moverse. Entonces se encendió la luz que indicaba peso excesivo, según eso yo pesaba más de cuatrocientos kilos y eso era imposible, así que empecé a preocuparme. Con la puerta cerrada no podía salir así que recordé lo que ví en un vídeo sobre caídas de ascensores y me tumbé de mala manera, como pude en el estrecho espacio y parece que ese movimiento hizo que algo terminara de romperse y caí con la cabina. La caída me pareció realmente larga para un cuarto piso, pero en ese momento pensaba que era por la adrenalina del momento. Estaba tan asustado que apenas podía pensar y cuando menos me lo esperaba noté un golpe tan fuerte en la espalda y, justo después, otro en la parte delantera del cuerpo que por un momento creí haber muerto. Una luz muy intensa me envolvió y por un instante no pude ver nada más hasta que mis ojos se acostumbraron a esa luz. Entonces me di cuenta que estaba tumbado en la parte de arriba del ascensor, con las los focos calentando mi cara, pero no era la única luz que me llegaba, podía ver también la luz del sol. No entendía nada, el ascensor estaba dado la vuelta.

Me incorporé como pude y salí fuera de la cabina, ahora sin puertas, y ví un paisaje verde lleno de vida, una pradera con árboles hasta donde podía ver, montañas a lo lejos y ningún rastro de ciudad a la vista.

Entonces me fijé en una especie de rinoceronte muy raro que estaba comiendo pasto a lo lejos, había algo que no terminaba de encajar, pero estaba allí tranquilamente. Entonces lo analicé, piel, aparentemente rugosa y gris, cuernos, regordete… ¿Cuernos? Sí, tiene tres cuernos y una placa a los lados de la cabeza. Eso lo he visto en las películas de Jurassic Park, ¿cómo he llegado a un parque temático de las películas?

—Ey, mira, ha llegado alguien.

Me giré y ví a tres chicos que se acercaban por detrás de la cabina del ascensor que seguía allí.

—Chicos, que alegría veros, ¿Dónde estamos?

—Estamos en Atvatabar, por supuesto. —Los tres me miraron extrañados.

—¿Atvaqué? Yo estaba trabajando en Villaverde cuando este cacharro —señalé el ascensor— se ha caído y he aparecido aquí. ¿Dónde está Madrid? No lo veo

Entonces se susurraron cosas en y el más mayor dió un paso hacia delante y me señaló con los ojos como platos.

—Vienes de fuera ¿verdad? del otro lado.

—Pero se supone que tenéis prohibido venir. —El mediano dió un paso atrás. Parecía asustado.

—No sé de qué me estáis hablando, pero vamos. ¿Dónde está la cámara?

—No sé cómo te has colado en un lugar en el que no deberías estar. Mira, te lo voy a explicar. —El más mayor se puso a mi lado y señaló el sol—. La tierra en la que vivimos en realidad está hueca. Dentro está Atvatabar, que es el paraíso en el que vivimos lejos de vuestra contaminación, vuestras guerras y vuestra destrucción.

Yo lo miraba sin saber qué decir, parecía una locura. Él continuó al ver que no me pronunciaba.

—Cuando acabéis con el mundo de la superficie y murais nos haréis un gran favor porque podremos restaurar el mundo y traer paz a la tierra. El mundo se reiniciará sin vosotros.

—¿Eso del fondo de verdad es un dinosaurio? —Fué lo único que atiné a decir.

—Claro que es un dinosaurio, nosotros no los exterminamos.

—¿Qué? Los dinosaurios desaparecieron mucho antes de que existiera el ser humano. Los mató un meteorito.

—Sí que le han lavado bien el cerebro a este ¿eh? —El mayor se giró para mirar a los otros dos—. Se cree todas las tonterías que le dicen. Nosotros vivimos en paz con la naturaleza, cuidamos de los animales y ellos cuidan de nosotros. —El pequeño carraspeó pero no dijo nada—. Nosotros respetamos la naturaleza, por eso conservamos el paraíso. Por eso no acabamos con los dinosaurios, ni con los dodos, ni con ninguna otra especie.

Me llevé las manos a la cabeza, tantas cosas raras me estaban causando dolor de cabeza.

—Pongamos que todo lo que me has dicho es verdad…

—Lo es. —Me cortó.

—¿Cómo salgo de aquí? Quiero irme a casa a descansar.

—Las salidas oficiales están en los polos, son las zonas más grandes. Hay otras más pequeñas, pero son privadas y tienen que darte permiso para poder salir.

—No puedo ir caminando hasta el polo. ¿Cuál es la salida más cercana?

—Está en un sitio que llamáis Salamanca, en una cosa que llamáis… ¿Cómo era? Aero orto, creo.

Me quedé pensando. ¿Aero orto? Eso suena a culo volador.

—¿No será aeropuerto? El aeropuerto de Salamanca.

—Sí, eso que has dicho.

Eso explicaba muchas cosas. Entonces no había vuelos porque era una especie de tapadera. Entonces empecé a sentir que el suelo vibraba pero ellos parecían no darse cuenta. Entonces el mayor siguió.

—Que el aero lo que sea sea lo más cercano que conocemos no significa que esté cerca. Vas a tener un viaje largo y complicado.

—Necesito vuestra ayuda para llegar, ¿No hay nada para ir, coches, bicicletas, nada? —Las vibraciones ahora iban acompañadas de un ruido de pisadas muy fuerte—. ¿No oís eso?

—Sí, no pasa nada.

Entonces una mole inmensa bajó y se llevó al mediano. Yo me caí al suelo de culo y grité con todas mis fuerzas. Entonces me dí cuenta de que era un tiranosaurio rex, se había comido a uno de los chavales y se estaba marchando. Entonces el mayor se acercó a mí y me tapó la boca.

—Tranquilízate, ¿se puede saber qué te pasa?

—Ese dinosaurio se ha comido a tu amigo. —susurré—. ¿no vas a hacer nada?

—Claro, voy a informar a su familia y amigos.

—No le has intentado ayudar ni nada. Tenemos que matar a ese bicho antes de que se coma más gente.

—¿Pero qué dices? El animal tiene hambre, y tiene que comer. No podemos matarle por eso. Incluso podría llevar comida a sus crías.

—Espera. ¿Se ha comido a tu amigo y tú solo piensas en que a lo mejor tiene crías?

—Por supuesto. No somos asesinos despiadados como vosotros. Nosotros vivimos en paz con la naturaleza. ¡Vámonos!

—Esperad. —No se inmutaron—. ¿Dónde está el aeropuerto? La salida de la que me habéis hablado.

—Por allí. —El mayor señaló una dirección y siguieron caminando.

Yo aún estaba en shock, viendo cómo se marchaban cuando ví bajar del cielo un pterodáctilo u otro tipo de dinosaurio volador y se llevó al pequeño. El otro siguió caminando como si nada. No pude evitar preguntarme cómo podían vivir en una zona tan peligrosa.

Yo seguí su ejemplo y seguí caminando durante lo que mi reloj me decía que fueron dos semanas. Lo digo porque el sol no se movía ni un ápice del centro.
Tuve que dormir en agujeros para evitar que me comieran y comí frutas que no había visto en mi vida y bebido de ríos cristalinos. Fué una odisea pero logré llegar al agujero que estaba vigilado y aunque me juzgarán por haber entrado sin permiso a este lugar de locos, conseguí salir por el aeropuerto de Salamanca. Desde entonces entiendo su función y sentí que era mi obligación advertir al mundo de no ir a ese lugar tan terrible y salvaje.

Y todo empezó con tres golpes de suerte.




Pues, como he anticipado, no apoyo la creencia de la tierra hueca ni tengo nada en contra del ecologismo ni del animalismo. He llevado ambas ideas al extremo con la intención de crear situaciones cómicas.

Hay un punto a favor de que el relato ya no pase por el club y es que en el club no podía pasar de mil quinientas palabras. Voy a mantener un formato similar, pero este supera ese número y de haberlo enviado al club habría tenido que recortar, pero ahora puedo ser más flexible en ese sentido.

Para la semana que viene, no sé cómo saldrá al final, quiero traer otro capítulo de Adán, tengo pensado ya su cierre de personaje para dar paso a otros nuevos. Pero no sé si me dará para dos relatos o lo uniré en uno solo. Solo decir que Adán se irá por todo lo alto a vivir a un lugar diferente y maravilloso.

Mientras tanto, muchas gracias por leerme, y espero que lo hayáis disfrutado.

PD: Acabo de darme cuenta que aún tengo cinco retos del club que no he subido. Los voy a guardar para momentos en los que tenga más complicado sentarme a escribir. Entonces tiraré de hemeroteca personal.

domingo, 8 de enero de 2023

Reflexiones para el 2023

Me he tomado los dos últimos fines de semana libres, por una parte, por las fiestas que este año han caído en fin de semana y era más complicado subir algo. Pero también por otro motivo.

Las chicas del club cyrano no propusieron ningún reto en diciembre y pensé que querían darse un mes de vacaciones, pero resulta que este mes de enero tampoco han propuesto nada y cuando hablé con una de las organizadoras me dijo que, por varios motivos, no van a organizar más retos de escritura mensual. Eso me ha dejado un poco chafado, he disfrutado mucho escribiendo para estos retos, he aprendido mucho y me han ayudado con las correcciones. Me han enseñado cosas que yo, por mi mismo, no habría aprendido, y ya no voy a contar con ese apoyo tan grande.

Para este año que empieza tengo varias ideas sobre relatos que quiero escribir, el primero, es en parte inspirado en un sueño que tuve, quiero seguir ampliando lo que he llamado el universo Nueva Eva y quiero volver a traer un poco de humor absurdo del que tanto me gusta.

Puede parecer algo intranscendente, pero para mí, dar el paso a publicar sin nadie que me haya corregido es un paso importante porque nadie verá mis errores antes de subirlo y me preocupa. Espero estar a la altura y aplicar lo que me han enseñado los compañeros del club.

Quiero traer un poema, que creo que me va a ayudar a dar sentido a la reflexión, de la mano de Antonio Machado quiero recordarme a mí mismo que, aunque ya ayuda que he recibido vale más de lo que puedo expresar con palabras, ahora toca que me lance a escribir por mi cuenta y, ahora, sin red de seguridad.


Caminante, son tus huellas

el camino y nada más;

Caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace el camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino

sino estelas en la mar.


Y referenciando también a un cantautor Español, uno de los más grandes, al gran Javier Krahe, en uno de sus canciones y, modificando la mítica frase de Jorge Manrique, nos dice que cualquier tiempo pasa fue anterior. Así que toca empezar a labrar un nuevo camino para este año que empieza y soñar con traer más relatos que nos inspiren y nos hagan soñar. De momento me conformo con entreteneros.

Nos vemos dentro de una semana con el primer relato sin el apoyo del club.


domingo, 18 de diciembre de 2022

Poema El rayo que sí cesa

Esta semana llego un día tarde. He tenido un fin de semana liado. Pero el caso es que no tenía claro qué quería subir este fin de semana y al final he llegado a una conclusión, que al menos yo, considero lógica.

Quise traer también poesía, y al final lo dejé de lado así que ha llegado el momento de traer otro poema. A ver si no vuelvo a olvidarlo.

Voy a volver a tirar de lo que escribí en el instituto porque ahora mismo no tengo tiempo de sacar algo para ahora mismo.

Mientras buscaba en mi hemeroteca personal he visto un poema que habla de la naturaleza y me ha parecido curioso porque en el mundo de fantasía que he creado, y sobre todo en una de las razas que he dado forma, dar una importancia enorme a la naturaleza a la diosa Velo, que llaman. Me ha llamado la atención que ya en el instituto le daba importancia a estos temas y me gusta hablarlo. Al fin y al cabo, hemos “domesticado” la tierra con nuestras ciudades, pero cuando salimos del asfalto, es la naturaleza la que reclama esas zonas.

Vamos con el poema y vemos después un poco más de reflexión.




El rayo que sí cesa


Oh, la natura benigna

Aunque a veces destructiva.

Ora embobas, Ora asustas

Pues con tu fuerza deslumbras.


Tú das vida y das tumba

Y al final todo derrumbas.

Abusando de tu ira,

Tú nunca serás vencida.


Como el rayo que sí cesa.

Durante solo un instante

Dentro de una tormenta


Llenas el cielo de hazes

Rápidos como cometas

Que son como aves rapaces.



Lo primero y más obvio creo que es la referencia al rayo que no cesa de Miguel hernandez. Al final tomé el título como un homenaje y lo llevé hacia mi propia reflexión sobre la naturaleza. Como puede ser al mismo tiempo la madre que nos da vida y nos protege y al mismo tiempo la implacable destrucción. Hago hincapié en la tormenta y los rayos por el propio título, y al ser poemas cortos no da para alargar mucho más la propia reflexión así que me centré en esa parte pero me gusta pensar en la naturaleza como algo superior.

En el relato sobre la venganza de la naturaleza tomé como referencia los micelio u hongos, y es que se ha documentado el micelio de un hongo en Oregón que abarca la extensión de novecientas sesenta y cinco hectáreas y conecta todos los árboles y plantas de un bosque entero.

En ese relato lo tomé como ejemplo de un apocalipsis al introducir una planta modificada genéticamente (la soja) que se comía este micelio y había dejado la tierra infértil.

Obviamente, esto no tiene ninguna base científica, pero lo usé para esa historia.

Como conclusión, decir que la naturaleza es frágil y debemos cuidar de ella porque, aunque a veces ocurran catástrofes, estamos adaptados a vivir aquí y en cierto modo nos protege.

Espero que os haya gustado el poema y la reflexión.


domingo, 20 de noviembre de 2022

Reto Un relato salvaje 09/22


 El reto del club cyrano de septiembre del 2022 era este:

Un relato salvaje - reto de agosto - Club de escritura Cyrano

Consistía en elegir un animal y que fuera el protagonista de la historia y para diferenciarlo del otro reto, que también era de un animal, en este caso la historia tenía que girar totalmente alrededor del animal. Nada de contar una historia de humanos desde el punto de vista de un animal.

Pero a parte del reto, quiero hacer una reflexión sobre la dificultad. Podría hacer dos post y tener más contenido, sí, pero incluso aquí me lo estoy poniendo más difícil y a eso voy.

En los retos del club te ponen una restricción o condición para el reto y últimamente me lo estoy complicando más de lo que ya lo ponen las chicas del club. No hay una competición, ni hay puntuaciones, lo hago así porque me apetece y porque al final sí que estoy compitiendo, pero conmigo mismo. Quiero aprender algo nuevo con cada reto y quedarme en lo que llaman la zona de confort no me va a ayudar a crecer. Por eso intento variar los géneros, para no estancarme en la fantasía.

Respecto a este reto, los retos que valoré de los compañeros me gustaron mucho, pero uno era un gatito recién nacido, un lobo con elementos fantásticos y un perro. Yo he elegido otro tipo de animal. Pero no quiero adelantar acontecimientos, prefiero que lo leáis y después lo comentamos.




Solo quería vivir


Desde que tengo memoria siempre había estado en esta estrecha cueva, con sus corrientes de agua. El agua de la vida que tanto me la daba como me la podía quitar. Siempre había vivido aquí, sola. Pero en realidad no era del todo cierto. No siempre había sido así.

Lo primero que sentí fue cuando estaba flotando en un lugar más espacioso, pero el agua me escocía la piel. Por suerte mi cuerpo resistió lo suficiente como para salir de aquel lugar tan desagradable e ir a un lugar más cómodo. Buceé en ese líquido que me debilitaba y para huir de ella, busqué en el fondo del lugar hasta que di con un hueco cerrado, pero que se podía forzar. Fue un proceso lento, pero al final se abrió un pasaje estrecho por el que pude escapar y refugiarme de ese mal tan terrible. Y así llegué a la cueva en la que he vivido desde entonces.

Cuando llegué, me pareció muy amplia, pero porque yo era mucho más pequeña. Lo primero que hice fue agarrarme a una de las paredes para evitar que la corriente, que pasaba intermitente, me arrastrara a un lugar mucho peor o una muerte asegurada. Pero también lo hice porque sabía que de esa pared podía obtener los nutrientes que necesitaba para vivir y crecer, así que hice de este lugar mi hogar y aquí crecí. No era mucho más grande que mi propio cuerpo, pero era un lugar tranquilo y yo era muy feliz con tan poco. No quería nada más.

Mi cuerpo era alargado y plano, a partir de mi cabeza iba creciendo en pequeñas etapas, cuando una crecía lo suficiente nacía otra que ocupaba su lugar y así iba creciendo poco a poco en un proceso lento, pero constante. Ya había crecido tanto que no podía ver el final de mi cuerpo, este se extendía a lo largo de la cueva y esta era retorcida y estaba llena de giros y recovecos con lo que parecía muy corta, pero en realidad era mucho más larga que yo. De hecho, desconocía el tamaño real de la misma. Pero no tenía intención de recorrerla para averiguarlo.

Cuando me hice adulta solo necesitaba seguir alimentándome para criar huevos y soltarlos en la corriente. Estos se esparcirían por el mundo al salir más allá de los límites de esta cueva. Así, algún día esos huevos encontrarían su propio hogar en el que vivir y crecer como había hecho yo. Una vida muy tranquila y pacífica absorbiendo los nutrientes de la cueva sin molestar a nadie, eso es lo único que deseaba para mí y para mi descendencia.

Pero hacía un tiempo que mi vida había perdido toda su tranquilidad, entre los alimentos que absorbía empezó a llegar a mi cuerpo un terrible veneno, uno que intentaba acabar conmigo desde dentro.

Al principio no entendí lo que ocurría. En un momento dado empecé a sentirme muy mal, me dolía todo el cuerpo, cada etapa de mi cuerpo ardía y perdí muchos tramos hasta entender que algo iba realmente mal. Sentí náuseas, escalofríos e incluso estuve a punto de soltarme de la pared de la cueva. Pero me mantuve firme, tenía que cuidar de mi futura descendencia, así que intenté diferenciar lo que absorbía, el veneno de los nutrientes de los que me alimentaba.

No fue nada fácil, no lo había hecho nunca, siempre había tomado todo y todo era bueno, así que empecé a coger solo uno de los nutrientes y cuando notaba que no me hacía daño tomaba otro más, y así uno a uno.

Durante un tiempo mi crecimiento fue mucho más lento y los nuevos tramos nacían más débiles por la falta de alimento. La carencia me hacía sentir muy floja y sin energía, todo me costaba mucho más y me sentía triste por no poder seguir criando mi descendencia. ¿Hay algo más bonito que crear vida y darle la oportunidad de crecer y vivir feliz?

Al superar ese momento tan terrible de hambre y debilidad, fui consciente de que nunca había valorado cuando había estado sana. Solo aprendí a valorarlo cuando enfermé y estuve a punto de morir. Fue cuando empecé a darme cuenta de lo grande que era el milagro de la vida, lo importante que era agradecer el momento y lo importante que era traer nueva vida a este mundo despiadado, pero precioso.

Por eso mismo, cada tramo que dejaba ir lleno de huevos con las nuevas generaciones era un regalo tan grande que siempre recordaría.

—Doctor, ¿Qué dicen los análisis? Me siento muy cansada otra vez. —Estaba tan delgada que parecía que era todo piel y huevos. Su pelo largo y oscuro no tenía ningún brillo y sus ojos estaban desvaídos.

—Según las analíticas hubo una mejoría importante después de tomar el antibiótico. —El doctor suspiró y miró a la paciente a los ojos—. Al parecer la tenia intestinal es resistente a los medicamentos. Vamos a tener que cambiar el tratamiento, pero ya verá como pronto se va a sentir mejor.

—Muchas gracias Doctor, yo…




Este ha sido el relato que escribí. Como he dicho al principio me puse complicado el reto. Los compañeros escribieron acerca de animales más comunes y cercanos, pero quise jugar precisamente con eso.

Me explico, el relato se empeña en hacernos empatizar con el animal, que a pesar de que lo describo, no nombro lo que es. Le doy características muy humanas al buscar la felicidad, el amor y la descendencia por encima de todo. Y cuando enferma, cuando se da cuenta de la importancia de la salud, que damos muchas veces por hecha, y cuando nos ponemos malos nos damos cuenta de lo importante que es. Y es entonces cuando, en un punto y aparte, muestro que en realidad hemos estado empatizando con una solitaria, con una tenia intestinal, un parásito muy dañino para el ser humano. Pero sus motivaciones eran buenas ¿no?

Me gustó mucho escribir este relato porque juega con las espectativas y al final, espero, deja sin palabras al lector por los sentimientos encontrados que provoca.

Podría haber escrito sobre un perro, pero quise salirme de lo común y hacer algo diferente y creo que lo hice.

De hecho, creo que es el relato más rompedor que he escrito para el club

Un último aporte, un buen amigo, Daniel Piniella, con la colaboración de Iberica Libros y la asociación Océanos de tinta han abierto una convocatoria para un concurso de relato que se llama “Pesadilla antes de navidad” con el objetivo de lanzar una antología de quince relatos de terror.

Yo quiero participar y ya tengo bastante avanzado el texto.

No sé si les cuadrará porque no soy muy ducho en el tema de terror, pero voy a presentarme. Como adelanto, estoy ampliando el mundo de Nueva Eva. Ya lo he traído al blog en dos ocasiones.

Tengo escrito otro reto sobre ese universo y el de este mes, que aún no está corregido, también así que dentro de poco volveremos a ese universo. Ya sea porque acabe apareciendo en la antología o no, espero traer al blog esta historia, que será más larga de lo habitual, pero que dará aún más contexto a la historia de Adán.

PD: Este relato me ha recordado que sigo siendo el señor del, pero. En un relato relativamente corto he puesto diecisiete peros. Es una coletilla que utilizo demasiado y debería revisar cada vez que escriba para no pasarme. Pero como lo hice así, quería mantenerlo y no cambiar el texto original demasiado.

Espero que hayáis disfrutado del relato.

domingo, 13 de noviembre de 2022

Reto Elige tu reto 11/2020

El reto del club Cyrano de noviembre del 2020 era este:
Tu club de escritura - Club de escritura Cyrano
Consistía en elegir algún reto anterior y escribirlo, si como era mi caso no había participado, o si los compañeros habían participado, podían repetir. Yo elegí este reto para este mes:
Un único escenario - Febrero 2019 | Club de escritura Cyrano
Este reto consistía en que el protagonista tenía que vivir una historia sin moverse del lugar en el que se encuentra. Yo ya estaba creando mi mundo de fantasía y tenía un boceto (y sigue siéndolo) sobre la historia de un enano que viaja por el mundo y en una parte de su viaje se quedaba aislado en unas islas por la lluvia incesante. Entonces me quedé con esa parte de la historia y escribí este relato. Dejé de lado el tema de los enanos, humanos y demás para que fuera todo más claro, pero en esencia, es eso. Espero algún día en el futuro retomar ese trabajo porque mi raza favorita son los enanos y el protagonista, Örn, me gusta mucho. Puede que sea el siguiente proyecto cuando corrija “Huixtle, la conciliadora”.
Pero volviendo al relato. Me centré en esa isla, la ambientación es oscura y fría porque la lluvia es incesante y no les permite continuar su viaje. Esto deprime a Örn que nunca a estado fuera de su montaña durante la estación de lluvias. A ver qué os parece el resultado.



Lluvia

Llevo cincuenta días atrapado en Kean, la isla es grande, pero con la persistente lluvia no salgo mucho de los barracones que nos proporcionaron a los comerciantes. Los suministros empiezan a escasear y no quiero pensar lo que vamos a comer durante el trayecto a nuestro destino.

Hay goteras por muchas zonas, por lo que la humedad es nuestra incómoda acompañante que no nos abandona ni siquiera en sueños. Todos los días son grises y oscuros por las nubes, por lo que la única luz que tenemos aquí dentro es de las velas y una hoguera. Y para colmo la comida no es mucho mejor. Al principio teníamos suministros y podíamos comprar a los lugareños, pero con el tiempo las reservas se van agotando y la gente que vive aquí está acostumbrada a que, durante la temporada de lluvias, tienen que apañarse con lo que tienen, pero yo nunca había probado unas gachas tan aguadas e insípidas y el rassol sabe tan salado que me provoca arcadas. Pero lo peor es la bebida, el Aeldi, sabe a pescado podrido muy salado. Por lo menos tiene alcohol y eso ayuda a sobrellevar los largos días sin poder hacer nada en este edificio viejo e incómodo que huele a rancio y a humedad.

Lo que daría yo por una cerveza púrpura de mi tierra, con su picante y su sabor amargo.

Aún quedan aproximadamente veintisiete días para que acabe la temporada de lluvias y podamos volver a navegar, pero lo veo tan lejano... Me ha dado tiempo a pensar en demasiadas cosas y darme cuenta de todo lo que echo de menos.

Ahora no parece tan mala la idea de trabajar en la forja con mi padre, resguardados en la montaña, con todo lo que una persona pueda desear. También echo mucho de menos a Feimni, ella me animó a salir y conocer mundo; a ser trovador. Siempre me decía que me iba a ir genial. Claro que ella nunca ha salido de nuestra tierra natal así que dudo que sepa cómo son las islas o cómo es el gran continente.

Yo espero conocerlo, pero empiezo a dudar de si hice bien en marcharme y dejar todo atrás por mi orgulloso sueño de conocer las demás culturas que hay al otro lado del mar. ¿De verdad ser trovador y aprender la historia del resto del mundo vale perder todo lo demás…?

—Örn, siéntate con nosotros al lado del fuego y charlamos. Últimamente estás muy serio. —El bueno de Yrsa, el jefe de los comerciantes y capitán del barco, intenta animarme. Él ya ha estado un par de veces en esta situación y dice que sabe cómo superarlo—. Toma una jarra de kumis, no tiene tanto alcohol como el Aeldi pero sin duda sabe mucho mejor.

—Te acepto esa jarra, tengo sed, pero a este paso te vas a quedar sin suministros que vender. ¿Por qué nos los das a nosotros?

—Mejor llegar sin suministros a no llegar. Todos necesitamos distraernos cuando no podemos hacer nada más. Ven al lado del fuego y entra en calor.

Alrededor del fuego están Frigg, Ýr, Páll y Björk. Estaban bebiendo kumis todos juntos. Parecían alegres a pesar de la situación.

—A ver, dejad un hueco a nuestro tripulante y si no habla le podéis dar una patada de mi parte. —La sonrisa del capitán va contagiándose a los marineros e Ýr me mira, con su melena suelta, y sus labios pintados. Está muy guapa.

—Últimamente estoy durmiendo mal, no paro de pensar en todo lo que he dejado atrás, mi familia y mis amigos. —A pesar de que no tenía ganas de hablar, me sentí mejor después de decirlo.

—Todos dejamos muchas cosas atrás en nuestra tierra, pero cuando pase esto y lleguemos a la selva lo verás con otros ojos. —Björk era el más mayor del grupo y tenía ese aura de sabiduría que se adquiere con la experiencia y la edad—. Te prometo que no has visto nada parecido en tu vida. No puedes dar dos pasos sin pisar una planta o un bicho o a ambos a la vez—. Su risa sincera me tranquilizó un poco.

—No le hagas caso, Örn, hay calzadas bien grandes para que la gente y las caravanas puedan moverse con facilidad. —Páll es el que siempre tiene algo que decir, parece una enciclopedia con patas. Sabe de todo lo que se puede saber hasta los detalles más pequeños—. Es cierto que fuera de los caminos la vegetación es muy espesa, pero Björk es muy exagerado.

—Bueno, bueno, cuando lleguemos lo podrás juzgar tú mismo, Örn.

La conversación continuó hasta entrada la noche, pero yo participé poco en ella. Me animó un poco el Kumis y charlar, pero los demonios volvieron cuando me tumbé en mi montón de paja... húmedo por supuesto y el silencio, sólo roto por las gotas de agua, me acosó toda la noche.

Cuando conseguí dormir las pesadillas me acosaron. Soñé con mi padre de espaldas con su jarra de cerveza sentado en una silla del taller; Yo intentaba hablar con él, pero él se negaba a responder, así que no me atrevía a acercarme por no enfadarle más. Al mismo tiempo, mi madre me miraba apoyada en el filo de la puerta, pero también se negaba a hablar conmigo. Me sentía tan sólo y tan vacío... Y esa sensación no me abandonó al despertar.

Cada día era peor que el anterior, como la arenilla que se acumula en el filtro del agua, que poco a poco va juntándose y acaba por atascar el sistema hasta romperlo.

Puede que me esté rompiendo, puede que esté perdiendo el rumbo, aquí, encerrado, castigado por mi estupidez y mi arrogancia.

El dios Aart estaría decepcionado conmigo si viera cómo estoy perdiendo el juicio por no poder continuar con el viaje... Si tan sólo no se hubiera roto el timón del barco, ahora estaríamos en esa selva de la que tanto hablan, en una casa con un tejado decente, fruta y buen vino, pero a lo mejor es eso, esto es un castigo por escapar de casa.

El día sesenta y tres fue un día especialmente desastroso. En mitad de la noche empezó a caerme agua encima, así que tuve que mover el montón de paja pero ya estábamos los dos mojados por lo que apenas pude dormir a causa del frío.

Ese día lo recuerdo muy vagamente, creo que estuve dando cabezadas todo el tiempo y ni siquiera el fuego o el alcohol consiguieron sacarme el frío del cuerpo.
Cuanto más tiempo sin sol en el cielo, hace más frío, y aún quedan cerca de catorce días de lluvia.

Mientras estaba sentado frente al fuego, Yrsa me echó su manta por encima.

—Parece que tienes frío, a ver si entras en calor. El frío es malo para la mente, te hace pensar cosas malas. Bebe un poco de Aeldi, sé que aún no te has hecho a su sabor, pero te va a ayudar a entrar en calor. —La jarra había estado cerca del fuego así que la bebida estaba tibia… Increíblemente, estaba aún más asqueroso que de costumbre pero es verdad que me ayudó a templar el cuerpo un poco.

Es curioso cómo viviendo dentro de una montaña apenas hay luz, sólo la que dan las setas bioluminiscentes, y no me causa ninguna molestia; pero aquí, al aire libre, con el viento soplando, las nubes grises me causan desasosiego y pesar. A lo mejor es por la humedad o por no querer salir fuera. La isla la conocí antes de que empezara a llover y no hay nada para mí fuera de estas cuatro paredes. Es un pueblo pesquero muy humilde que se beneficia del comercio cuando van de un sitio a otro, pero no tienen mucho más.

Nunca he tenido tantas ganas de volver a ver el sol y sentir el calor en mi piel.

El día setenta y cinco es el principio del fin de una pesadilla. Aún hay viento, sigue lloviendo a ratos, pero empieza a haber claros que dejan pasar los dulces rayos del sol, calentándolo todo con su luz sanadora. La temporada de lluvias toca a su fin.

Veo a los marineros empezar a preparar el barco para zarpar tan rápido como los vientos remitan definitivamente y yo empiezo a soñar con el vino, la fruta fresca y la música de los habitantes de la selva, que dicen que es muy rara y no acompaña a los cantares. Tocan música sin palabras.
Salgo a la puerta del barracón y siento el calor en mi piel. No puedo evitar echarme a llorar con la satisfacción de poder volver a ver el sol una vez más después de tanto tiempo.

Ese sol sanador me empieza a curar las heridas del frío y la humedad que me ha producido el encierro prolongado. Ahora entiendo que algunos, en el gran continente, veneren al sol como a un dios y lo llamen Ilaga.




Este fue mi segundo reto para el club y se nota. Las correcciones que me hicieron fueron muchas más de las que necesito ahora. Por suerte, Marta, mi actual profesora de escritura, me valoró el relato y me ayudó mucho a mejorar.

Este relato fue muy importante para mí porque saqué a relucir una pequeña parte del mundo que estaba, y aún estoy creando. Al ser el segundo reto en el que participaba aún estaba indeciso y las valoraciones de los compañeros me ayudaron mucho. Yo quería escribir, pero no tenía claro si valía de verdad la pena. Aún tengo mucho que aprender y mejorar. Estoy muy lejos de ser un gran escritor, pero sé que poco a poco voy a ir afianzando mis conocimientos y con la ayuda del club voy a poder mejorar cada mes un poco más.

Precisamente por eso doy crédito al club cada vez que subo un post.

Espero que si alguien tiene dudas sobre si quiere empezar a escribir, se plantee unirse a nosotros en los retos y que cada vez más podamos ayudarnos mutuamente y aprender juntos.

Espero que hayáis disfrutado del relato.

Relato Realidades alternativas: 1 El Teatro Real.

Otra semana más vuelvo a llegar tarde al relato. Esta vez puedo decir que lo de mil quinientas palabras se me ha ido un poco de las manos. U...